El Barcelona de Tito Vilanova: Xavi, Cesc e Iniesta (Parte 1)

El 27 de abril del 2012 Josep Guardiola anunciaba en rueda de prensa que no iba a renovar su contrato con el Barcelona y que por lo tanto dejaría de ser el técnico de la institución al final de la campaña. Con esta declaración se daba por terminado el periodo más éxitoso en los 113 años de historia del conjunto blaugrana, en el que ganó 15 de 20 títulos disputados.

No había sido una fácil última temporada para Pep, el declive de Xavi y el fichaje de Cesc lo forzaron a cambiar la base del sistema con el que tantos éxitos había conseguido. Además, el Madrid 2.0 de Mourinho no le daba ningún margen para equivocarse en el camino, aprovechando cada tropiezo blaugrana para estirar su ventaja en la liga. Así fue como la temporada terminó como la menos exitosa en la era Guardiola, cerrándose con sólo una Copa del Rey.

Hoy el técnico del Barcelona es Tito Vilanova, quien ha heredado los mismos problemas que enfrentraba su predecesor. Las soluciones propuestas por el nuevo entrenador son cuando menos dignas de análisis, pero antes de hacerlo es necesario entender la evolución del equipo desde que asumiera el cargo el técnico de Santpedor hasta el día de hoy.

Durante los cuatro años bajo la dirección de Guardiola, el Barcelona modificó varias veces su sistema, sin embargo siempre mantuvo dos principios: el juego de posición y la presión alta. Expliquémoslos.

A diferencia de lo que dice la opinión general, el Barça de Pep era todo menos improvisado a la hora de atacar. Utilizaba un juego de posición muy marcado en el que cada uno de los jugadores sabía exactamente las 3 o 4 funciones que debía cumplir dentro del esquema. La improvisación era dejada única y exclusivamente a Messi, que incluso tenía el derecho de desentenderse cuando el equipo pasaba a fase defensiva. Es por esto que cada canterano que debutaba, terminaba haciendolo bien, dado que apenas tenía que “inventar” dentro de la cancha. Si, por ejemplo, Dos Santos sustituía a Busquets, el mexicano no encontraba casi nunca una situación extraña, dado que en todo su desarrollo como jugador ya se había encontrado con todas las situaciones posibles dentro del esquema y había aprendido cómo reaccionar a cada una de ellas. Lo mismo se puede decir de Montoya sustituyendo a Alves, o Jeffren a Pedro.

El segundo principio era el más decisivo. Teniendo la posesión como arma principal el Barça lograba, mediante triangulaciones y la excelsa técnica de sus mediocampistas, empujar al rival hasta el borde de su area y colocar hasta 9 jugadores en el campo contrario. Debido a esto, si una pérdida del balón se producía, el oponente que lo había recuperado se veía rodeado de jugadores blaugranas y tenía como única opción de salida un pelotazo hacía el delantero centro totalmente aislado y en inferioridad númerica. Al equipo rival se le hacía casi imposible transitar hacia adelante y el Barcelona lograba, mediante la presión alta, recuperar el balón muy cerca del arco rival y con el equipo contrario atrapado en plena salida. Así llegaban la gran mayoría de sus goles: posesión larga, el rival aplastado contra su área, pérdida, presión, recuperación, triangulación rápida–>gol.

Presión alta. Eto’o sin salida.

Messisistema

Bajo estas dos premisas, y jugando a una velocidad de vértigo, llegó el triplete en el primer año; pero la salida de Eto’o y la incapacidad de Ibrahimovic para adaptarse al sistema llevaron a Pep a colocar a Messi de ‘falso 9’ y con ello a una modificación importante en el esquema. Conforme fue creciendo la figura del argentino, el juego del Barcelona se enfocó cada vez más en generar ventajas para que él las explotara. Los extremos ya no desbordaban ni llegaban a linea de fondo como en la primera temporada (esa tarea quedaba reservada sólo para los laterales), su única tarea consistía en tirar un dentro-fuera para llevarse consigo al lateral rival y devolversela a Messi, que ya de cara y con menos rivales en la frontal podía explotar, tanto su legendario regate para batir la última linea como su atracción sobre los defensas, para entregarla a un compañero desmarcado. Nacía así el “Messisistema”, que si bien exprimía lo mejor del 10 blaugrana, obligaba a jugadores como Villa, Iniesta o Pedro a sacrificar sus principales armas y su lucimiento individual en pos de alimentar a Lionel. El ex-delantero del Valencia, por ejemplo, pasaba de ser la punta de lanza de su equipo a ser un extremo izquierdo; de mirar siempre adelante a mirar atrás, Messi, Messi, Messi. Y no se puede decir que fuera un mal plan, porque el argentino terminó de explotar: 45 goles en la 09-10, 53 en la temporada posterior.

Este cambio también influyó el carácter de la posesión blaugrana. Tanta era la confianza de que tarde o temprano, Messi fabricaría alguna ocasión, que la posesión del balón se fue volviendo cada vez más conservadora. El Barcelona tenía la pelota para evitar que la tuviese el otro. El pase se daba sólo si se tenía la certeza total de que no iba a ocasionar una perdida. Riesgo cero. Es con este planteamiento que llegaron las cifras más abusivas de la etapa Guardiola. El equipo blaugrana tenía la posesión hasta el 80% del tiempo. Creaba menos ocasiones, pero a cambio el rival apenas cruzaba la mitad de la cancha. Las goleadas se sucedían, habían logrado quitarle el azar al juego.

Posesión defensiva

No obstante este esquema tenía una debilidad. El único jugador capaz de alcanzar, mantener y administrar esos volúmenes de posesión era Xavi, que mientras mantuvo el nivel se convirtió en la pieza clave del equipo, ofreciendo el mejor rendimiento de su carrera en la temporada 2010-2011. Pero tras la consecución de la Champions y con 31 años ya cumplidos, su rendimiento comenzó a bajar. Lo que antes eran rondos interminables, de pronto se veían interrumpidos. Xavi elegía peor y perdía el balón mucho más seguido que antes. Esto, sumado a la llegada de un Cesc que al dejar la Masía era interior, pero que en Londres había sido reconvertido en mediapunta, obligó a Guardiola a experimentar por primera vez con su esquema base.

Surgió el ya conocido 3-4-3. El Barça pasó a jugar con tres centrales que junto con Busquets se pasaban la mayor parte del partido detrás de la linea del balón, de esta forma protegían al equipo de las ahora más constantes transiciones ofensivas rivales. Al mismo tiempo, Cesc se colocaba al lado de Messi en un doble falso 9. Movimiento que se vió reflejado en una explosión goleadora del ex-gunner a principios de temporada. Xavi fue empujado más arriba y liberado en parte de su trabajo en la circulación del balón. Si iba a perder balones, Pep prefería que lo hiciera en una zona más adelantada del campo y menos compremetedora para la defensa. Xavi pasó a vivir más que nunca de su último pase y al jugar tan cerca del área también rompió su récord anotador en una temporada:14 tantos. 

El vacio que dejó este movimiento en la base de la jugada fue ocupado a medias por Iniesta y Busquets. El ‘8’, que hasta el momento había asumido un rol más bien secundario ahora era el encargado de dictar el ritmo del equipo, y el ’16’ pasaba de tener como única tarea el ofrecer constante apoyo por detrás del balón, a ser también el encargado del primer pase, llegando incluso a meterse entre los centrales para sacar el balón controlado.

3-4-3: Sistema anti-contra-ataques

Las dificultades para adaptarse al cambio de esquema, sumadas a que los rivales habían finalmente descifrado las debilidades del ‘Messisistema’, derivaron en un bajón de rendimiento con respecto a los anteriores años. De pronto en cada partido, el Barcelona veía cómo su oponente ignoraba totalmente los carriles laterales y se centraba solamente en defender el central. Los movimientos hacia afuera de los extremos eran ignorados completamente por sus marcadores y así, cuando el balón volvía a Messi, éste se encontraba delante a la misma cantidad de rivales que antes. El ajuste lógico era volver al pasado y pedir a los extremos que aprovechen el espacio “ignorado” por los laterales, desborden y lleguen a linea de fondo; sin embargo al buscar en la plantilla Pep se daba cuenta que el único jugador capaz de hacer eso era un Pedro que, castigado por las lesiones, estaba muy lejos de su mejor forma. Desesperado, Guardiola recurrió a Tello y reconvirtió a Alves, pero a la hora de la verdad ninguno de los dos terminó dando la talla. Real Madrid y Chelsea derrotaron al Messisistema y se quedaron con liga y Champions respectivamente.

Los extremos son ignorados. El Real Madrid sentencia la liga.

Se fue Guardiola y llegó Tito con la acertada idea de que había que cambiar algo y lo hizo. Pero eso lo vamos a dejar para la segunda parte.

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9 pensamientos en “El Barcelona de Tito Vilanova: Xavi, Cesc e Iniesta (Parte 1)

  1. Muy buena reflexion sobre el juego del barcelona, me gustaria seguir leyendo tu opinion ya que concuerdo en lo que expusiste sobre la ultima forma de jugar en la era guardiola, saludos desde méxico

  2. Buen aporte, esto si es hablar de futbol y no lo de los periolistos. Ya tienes un seguidor más.

  3. ¡Gracias! La verdad es que no me esperaba tener tanta repercusión en tan poco tiempo. Entre ayer y hoy ya recibí 250 visitas!
    Pronto publicaré la segunda parte.
    Eso sí, les pido que pasen la voz porque esto recién empieza.

  4. Me has dejado loco con tu análisis. Marca y Sport, mutaciones cutres y ombliguistas del ‘Qué me dices!’, ya se dejaban en evidencia a ellos mismos y entre ellos. Pero solo después de haber leído tu post he entendido qué faltaba en la prensa deportiva y qué hemos perdido como aficionados. Gracias.

  5. Coincido en todo con tu análisis, incluyendo que esto es hablar de fútbol y no lo que la prensa cree que es hablar de fútbol.

  6. ¿por q omites a alexis sanchez de tu analisis de la ultima temporada de guardiola?

  7. Alexis no es un extremo puro y sus mejores minutos en el Barça se los hemos visto jugando como falso 9 atacando la espalda de la defensa rival (el 1-3 en el Bernabéu es un gran ejemplo y creo que su mejor partido como blaugrana). El fracaso del chileno en los partidos decisivos de la temporada pasada fue justamente porque fue devorado por el Messisistema. De extremo no rinde, le falta espacio, por lo que Guardiola terminó contando más con Tello y Cuenca. Sin embargo, es verdad que quizás le debí dar más importancia a su figura en la evolución hacia el 3-4-3. ¡Gracias por comentar!

  8. No, no. En esos partidos Guardiola puso un doble falso 9, con Messi más retrasado y Alexis estirando a la defensa para darle más espacio. A Pepe y Ramos los volvió locos.

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