Les Diables Rouges: Una oportunidad dorada

El 17 de junio del 2002 Brasil, con goles de Rivaldo y Ronaldo, derrotó a una dura selección belga y la dejó fuera del mundial. A partir de ese momento comenzó una larga travesía en el desierto para los diablos rojos, quienes no se volvieron a clasificar ni a un mundial ni a una eurocopa, dejando a la que un día fuera considerada una potencia mundial en el completo anonimato.

10 años y casi 3 meses después de aquella derrota, Bélgica comenzaba la clasificación para Brasil 2014 visitando a Gales con un once inicial, cuyo valor acumulado llega a la infartante cantidad de 236 millones de euros. Se trata de la “generación dorada belga”, considerada ampliamente como el mejor grupo de jugadores que ha salido del país centroeuropeo en la muchísimo tiempo. Encontrar un sistema en el que cada una de estas estrellas pueda brillar es el trabajo del novato entrenador Marc Wilmots, emblema de aquel equipo de 2002, que tiene una tarea para nada sencilla. Dado el nivel de la plantilla, las expectativas son altísimas, cualquier resultado que no sea la clasificación al siguiente mundial sería visto como un fracaso. El mundo espera que una selección con Kompany, Hazard, Witsel y compañía deje su huella en la historia. La semana pasada comenzaron a enfrentar este reto consiguiendo cuatro puntos en dos partidos que dejaron bastantes detalles que hoy analizaremos.

Wilmots ha implementado en la selección belga un juego de posición tan marcado que hasta los dorsales se reparten según el rol asignado a cada jugador. El esquema es un 4-3-3 con la linea media ocupada por un mediocentro, un interior y un ‘box-to box’ que es el encargado de dictar los tiempos a partir de su posicionamiento en cada fase del ataque rouge. Ante Gales, este puesto fue ocupado por Marouane Fellaini. El volante del Everton es probablemente el mediocampista con más despliegue de Europa y por lo tanto es el jugador perfecto para llevar a cabo esta labor. Cuando Belgica sacaba el balón desde atrás el jugador de origen marroquí se situaba al lado del mediocentro (Witsel), para así darle una via de salida más a su equipo y un apoyo en caso de presión al jugador del Zenit. El tercer mediocampista -en este caso Dembele- se paraba un escalón más arriba al lado de Eden Hazard. Ambos ofrecían desmarques de apoyo para, una vez obtenido el balón, pivotear y cederlo a uno de los costados, superando así la primera linea rival y pasando a la fase ofensiva. Ya en esta, Fellaini subía no uno, sino dos niveles para situarse detrás del delantero centro como segundo punta. Bélgica dibujaba entonces un 4-2-4 en el que Witsel y los dos laterales se encargaban de recibir todos los rechaces rivales y lograr encadenar así posesiones muy largas. Wilmots quiere que su equipo tenga el balón la mayor cantidad de tiempo posible (68% en el promedio de los dos partidos jugados en esta última fecha FIFA).

Fellaini y Witsel en la base. Hazard y Dembele en apoyo.

En el mismo partido también se pudo observar una segunda vía de salida cuando la primera fallaba. Bélgica comenzaba su jugada por la derecha para luego encontrar con un cambio de lado al lateral izquierdo, Vertoghen, solo y con espacio. Este descargaba el balón con Mertens que tiraba un dentro-fuera, estirando a la defensa hacia atrás y permitiendo a los dos interiores dar un paso hacia adelante y recibir de cara. Ambas vias se llevaron a cabo con mucho éxito en ambos partidos, Bélgica lograba salir con facilidad y se plantaba en 3/4 frecuentemente.

Una vez asentada esta base, el mando pasaba a las manos de Eden Hazard. La nueva estrella del Chelsea es el jugador contextual del equipo y el único que tiene libertad total de movimientos. Partiendo desde la posición de extremo derecho el ex-Lille se movía por todo el frente de ataque, intentando generar ventajas por medio de su excelsa técnica en los tres carriles de juego. Cuando abandonaba su posición inicial “jalando” a su marcador hacia el centro, el espacio creado en la banda era aprovechado por Guillaume Gillet. El volante del Anderlecht ha sido reconvertido a lateral para brindarle profundidad y desborde a Bélgica por la derecha, obligando al lateral izquierdo rival a un constante 2 contra 1. Por otra parte, cuando Hazard decidía empezar la jugada en el centro, Fellaini o el delantero centro caían a la banda derecha para mantener la superioridad númerica en esa zona.

La ocupación de la otra banda, en cambio, era mucho más fija. Mertens, a pesar de jugar a pierna cambiada, arrancaba todas las jugadas como un extremo puro, pegado a la banda. Vertonghen, central reconvertido, carece de la velocidad y desborde para ayudarlo en las tareas ofensivas, por lo que la ocupación de ese carril está reservado sólo para el atacante del PSV o una eventual ayuda de Hazard.

Eden Hazard. Al Chelsea por 40 millones.

Aunque los jugadores parecen tener asimilado el sistema, en los dos partidos se pudieron observar varios problemas. A pesar de toda la calidad atesorada en el último cuarto de juego a Bélgica le cuesta muchísimo generar ocasiones de gol. Cabe mencionar que los 3 goles anotados en estas primeras dos jornadas llegaron gracias a jugadas a balón parado. La tendencia de Mertens y Hazard a meterse hacia adentro termina metiendo a Bélgica en un embudo, focalizando todos los intentos de ataque en el carril central. A pesar de que el centro es un recurso muy utilizado, ninguno viene después de un desborde a linea de fondo. El único jugador capacitado para eso es Gillet, pero el lateral parece tener miedo al espacio dejado a sus espaldas por lo que nunca termina de lanzarse en ataque. De esta manera, cuando Bélgica se ve imposibilitada de entrar mediante combinaciones por el medio, termina lanzando centros “a la olla” intentando aprovechar la altura de Fellaini. Un centro frontal siempre va a ser mucho más facil de defender que uno proveniente de la banda, así que los diablos rojos terminan chocandose con una pared una y otra vez.

Ante Croacia, Wilmots pareció darse cuenta de esto y sobre el final de la  primera parte cambió a los extremos de banda para que Mertens desbordara por fuera, pero lo que ocasionó el movimiento fue un total abandono del flanco izquierdo. Hazard se tiraba para adentro y en esa zona del campo no quedaba nadie. ¿Conclusión? vuelta al esquema inicial en el segundo tiempo.

Embudo belga. 6 jugadores en el carril central.

Otro problema a señalar es que parecería que el entrenador belga todavía no se ha decidido por los jugadores ideales para ocupar las posiciones de mediocentro, box to box y delantero centro. Ante Croacia, el ex-jugador del Schalke pareció apostar por un centro del campo con más control del balón y sentó a Fellaini para situar a Steven Defour en la base de la jugada. Con este movimiento, Witsel era colocado más arriba, rol donde nunca terminó de sentirse comodo. Si bien es cierto, que el ex-Benfica tiene una mejor visión de juego que el del Everton y por consiguiente es capaz de filtrar un pase a la espalda de la defensa, cuando Bélgica se asentaba y él tenía que pisar área su presencia en ella no significaba ninguna amenaza para la defensa croata dada su baja estatura. Los centros desde la frontal tenían aún menos efecto que contra Gales. Además, Witsel no es capaz de cubrir tanto espacio como Fellaini (casi nadie lo es) por lo que a la hora de sacar el balón jugado el que tenía que bajar era Dembele, lo cual hacía que los diablos rojos perdieran calidad en la salida.

El problema del delantero centro merece un parrafo aparte. Contra Gales jugó Mirallas, que aportó una gran movilidad y caídas a banda constantes, pero nunca pareció poner en verdadero aprieto a la defensa rival, por lo que contra Croacia el elegido fue Benteke. El  jugador congoleño al tener un gran poderío físico permitía a Bélgica salir con balones largos con el objetivo de bajarlos a la segunda linea, pero a pesar de esto, su aporte terminó siendo bastante pobre. Dado el nivel de ambos es difícil entender que Wilmots haya recurrido tan poco a un Romelu Lukaku, quien en los minutos que ha jugado en el West Bromwich esta temporada mostró estar en un gran estado de forma. Quizás cuando el ex-delantero del Anderlecht termine de ganarse un puesto de titular en The Hawthorns, suba en la lista de alternativas del entrenador belga.

No fue un buen comienzo en general para la generación dorada, pero también es hora de volver a repetir que a esta altura de la temporada es difícil hacer veredictos finales. Esa falta de chispa en ataque también puede ser explicada por el todavía precario estado de forma de los jugadores. Conforme pasen los meses y las piernas se hagan más ligeras Hazard, Witsel y Fellaini van a ser capaces de generar ocasiones a pesar del “embudo”. Habrá que esperar entonces para medir el verdadero potencial de lo que es la plantilla más estimulante de Europa. Estaremos al tanto.

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2 pensamientos en “Les Diables Rouges: Una oportunidad dorada

  1. Nunca lo imaginé así. El fútbol, como muchos juegos, es de hecho un sitio de densidad y complejidad intelectual. En tus manos, esa potencial maraña luce comprensible. Es una prueba de que lo complejo y profundo no tiene por qué ser opaco. Sabes escribir, pero más que eso, sabes comunicar. Felicidades.

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