Bolivia-Perú: Las leyes de la altura

3657 metros sobre el nivel del mar. El Hernando Siles es probablemente el estadio con más altitud de las eliminatorias mundialistas. Situado en una de las zonas más pobladas de la sede de gobierno, el estadio más grande de Bolivia siempre ha sido motivo de discusiones alrededor del mundo. El tiempo promedio necesario para la aclimatación de un deportista a una altura mayor a 3000 metros es de alrededor de 21 días. Obviamente, las equipos visitantes no cuentan con esa cantidad de tiempo de preparación, lo cual le otorga automáticamente una ventaja al conjunto local y convierte la visita al estadio paceño en una de las fechas más difíciles en el calendario de cualquier selección. Debido a esto, en el 2007, la FIFA decidió prohibir la disputa de encuentros a más de 2500 metros de altura, provocando la indignación en el pueblo boliviano, que veía como su principal esperanza para clasificarse a un mundial se desvancía. Bajo la consigna de “Jugamos donde nacemos” se iniciaron protestas en todo el país y con el apoyo de figuras tan importantes como Diego Armando Maradona se consiguió que 3 meses después, Blatter anunciara que daba marcha atrás y levantaba el veto.

Ayer se enfrentaron en el Hernando Siles Bolivia y Perú en lo que fue el debut como local del Xabier Azkargorta. El entrenador español se convirtió en un héroe nacional en 1994 después de comandar al conjunto verde en su única clasificación a un mundial. Tras los pobres resultados cosechados por el equipo andino en esta eliminatoria, la federación boliviana logró convencer al vasco de que vuelva del retiro para intentarlo de nuevo. Del otro lado estaba Sergio Markarian, uno de los mejores técnicos del continente. El resultado fue un duelo bastante interesante que examinaremos hoy.

Al analizar un partido en el Hernando Siles, nunca se puede ignorar a la altura, lo mismo pasa al plantearlo. Los entrenadores visitantes saben que la energía de sus jugadores es limitada, por lo que suelen proponer un repliegue muy intenso, otorgándole el control del balón a Bolivia, ahorrando fuerzas para salir en rápidos contragolpes. Así es como se han producido la mayoría de victorias visitantes en los últimos años, los que plantearon otra cosa fueron castigados duramente. Por lo tanto, Markarian no dudo y paró a su equipo en un 4-4-1-1 con Ávila como único hombre liberado de las tareas defensivas. El objetivo era juntar lineas y cerrar todos los espacios para, una vez recuperado el balón, salir en veloces transiciones hacia adelante. Cuando Perú se hacia con la posesión, buscaba inmediatamente por medio de un balón largo al delantero de Sporting Cristal, que actuaba como ‘hombre boya’ bajando balones a la segunda linea. Cada ataque no tenía más de seis toques y pareció bastante claro que la orden era terminarlos de cualquier forma. El entrenador uruguayo no quería que su equipo fuera atrapado en plena salida. Riesgo cero.

Por su parte Azkargorta, sabedor de que las amenazas de Perú iban a llegar por medio de contraataques, proponía un 5-2-1-2 que le aseguraba tener a cuatro jugadores (los tres centrales+Flores) por detrás de la linea del balón en todo momento. Además, consciente de que la generación de juego iba a estar a cargo de su equipo, el entrenador vasco le entregó el mando a Alejandro Chumacero, el jugador con mejor toque del fútbol boliviano.  El joven mediocampista de The Strongest se hizo con el control del partido desde el principio y todos los ataques pasaban por él. Al sacar el balón jugado, el ’13’ se situaba a la altura de Flores para recibir de los centrales y prolongar hacia las subidas al espacio de los carrileros. Perú, replegado, no hacía nada para evitar este movimiento, así que Bolivia se situaba en 3/4 con suma facilidad. Una vez ahí, los movimientos de Arce y Campos eran constantes, cayendo a banda para crear superioridades en las bandas. Además, Chumacero subía no uno, sino dos escalones para colocarse como un mediapunta más, asegurándole un apoyo constante a su equipo por delante del balón. Pese a estos movimientos y a dominar constantemente la posesión, Bolivia no generaba ocasiones de gol y apenas descolocaba al gran esquema defensivo de Markarian.

Chumacero se posiciona de mediapunta. Bolivia no genera ventajas.

Se suele decir que el fútbol es el mejor deporte del mundo porque cada decisión tiene una repercusión en la acción siguiente. Mourinho llega hasta a negar que exista una fase defensiva y una ofensiva, ya que todo está interrelacionado. Si defiendes mal, atacas mal y viceversa. El partido de ayer fue un ejemplo claro de eso. Bolivia atacaba tan mal, que terminaba desordenada y Perú podía transitar con comodidad hacia adelante. El factor clave en esto fueron las subidas de Chumacero. El mediocampista de The Strongest no terminaba de pesar como mediapunta, ya que su ligero físico lo hacía incapaz de proteger el balón adelante y su escasa velocidad no lo hacía una amenaza para las espaldas de los centrales peruanos. Además, sus subidas dejaban solo a Flores en cada recuperación peruana. Ávila bajaba el balón para Mariño que quedaba solo frente al mediocampista del Bolívar. Este uno contra uno, le permiría al mediapunta peruano hacer la pausa suficiente para que se incorporen Chiroque y Cominges que atacaban el espacio dejado por los dos carrileros bolivianos. El equipo de Markarian salía con suma facilidad y creaba una ocasión tras otra. En medio de esto llegó el tanto visitante. Mariño aprovechó la poca resistencia del aire en la altura y clavó un pelotazo desde 40 metros en la escuadra. La afición boliviana ni se sorprendió, está acostumbrada a ver ese tipo de goles.  Perú siguió dominando y pudo aumentar su ventaja, pero la buena actuación de Suárez mantuvo con vida a la selección local.

Mariño clava el gol de la jornada.

Azkargorta leyó a la perfección los problemas de su equipo en el descanso e hizo dos cambios tácticos que le dieron la vuelta al dominio del partido. Chumacero recibió la orden de mantenerse siempre por detrás de la linea del balón. El joven boliviano es realmente diferencial cuando tiene todo el campo de frente, pudiendo elegir siempre la mejor opción para continuar el ataque, por lo que las posesiones de Bolivia mejoraron en calidad. Además, cuando Perú recuperaba el balón, el equipo local contaba con un hombre extra en el repliegue, causando que Mariño no volviera a recibir en un uno contra uno. Por otra parte, el entrenador vasco sustituía a un gris Alcides Peña por Marcelo Martins con consecuencias inmediatas.  El delantero del Gremio de Porto Alegre significaba una amenaza mucho más grande para la defensa peruana, que tuvo que retroceder unos metros brindándole más espacio a Chumacero para dominar el encuentro (Ver el gol boliviano). Sumado a esto, el ex-Shakhtar Donetsk tiraba constantemente desmarques de apoyo, aguantando el balón y permitiéndole a sus compañeros subir unos metros, juntarse arriba y aplastar a su rival contra su área. Con Mariño anulado y todas las lineas retrasadas, Perú no volvió a transitar con comodidad.

Chumacero por detrás del balón. Perú encerrado.

Markarian buscó constantemente una solución a los cambios de Azkargorta pero no la encontró nunca. Primero, pensando quizás que Bolivia iba a arriesgar todo por la victoria, el veloz Aguirre sustituía a Ávila con el objetivo de buscar las espaldas de los defensas locales. El uruguayo cambiaba apoyo por ruptura para aprovechar los espacios detrás de los centrales bolivianos, pero el gran partido de Raldes evitó cualquier complicación. Sobre el final y viendo que su equipo, al que ya le faltaban fuerzas, era arrollado, el ex-entrenador del Cruz Azul cambió a un 4-3-3 con los extremos muy replegados. De esta forma logró controlar mejor los ataques bolivianos y ,quizás, evitar una derrota final.

Martins y la nueva posición de Chumacero revolucionaron el choque.

Con ambos equipos en el fondo de la clasificación, el empate sabe a poco en los dos países. Bolivia mejoró con respecto a sus últimas actuaciones, pero aún así está lejos de formar un equipo aspirante a clasificarse para un mundial. Perú seguramente lamentará el haber desperdiciado una gran ocasión para hacerse con los tres puntos y meterse en la pelea. El terrible planteamiento de Azkargorta en el primer tiempo, es una oportunidad que un equipo mundialista no debe desperdiciar. La visita a Asunción el martes será una prueba de fuego para el equipo de Markarian. De no ganar, problablemente habrá un equipo menos en la carrera por clasificarse a Brasil 2014. Estaremos al tanto.

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