El Chelsea en la era Abramovich: Los retos de Benítez

Rafael Benitez Chelsea

Han pasado 3 años y 7 meses desde que un equipo dirigido por Rafael Benítez disputara una eliminatoria directa de Champions y a pesar de que la competición ha seguido ofreciendo el fantástico nivel de siempre, también podemos decir que su figura se ha hecho extrañar.  Aunque poco vistosos, los equipos del madrileño siempre aseguraban una competitividad máxima y sus planteamientos ofrecían constantemente muchísimo contenido para analizar. Grabados en la memoria de todos están sus cerradísimos enfrentamientos con el Chelsea de Mourinho donde un detalle mínimo podía decidirlo todo. Historia viva de la Champions.

Tras una grave crisis en su relación con los dirigentes y una turbulenta salida del Liverpool, Rafa fue llamado por el Inter para reemplazar al que había sido su gran rival en sus años en Inglaterra. La experiencia no pudo ser peor y tras seis tormentosos meses en Italia el entrenador madrileño quedaba una vez más libre. Hoy Benitez tiene una nueva oportunidad y nuevamente las condiciones no son las mejores. El español es el noveno entrenador de la era Abramovich y, a diferencia de sus predecesores, ni siquiera va a poder contar con el seguro de un contrato a largo plazo. Con una fecha de caducidad fijada en mayo, la labor de Benitez se va a asemejar a una carrera contra reloj para solucionar los múltiples problemas de los blues y convencer a los directivos de que Pep Guardiola no es una mejor opción. Para analizar sus retos, primero hay que entender la historia del club. Empezamos.

Benitez Mourinho Chelsea Liverpool

Los duelos entre Benitez y Mourinho maravillaron al mundo.

Esquema Chelsea MourinhoDesde que Abramovich comprara el club en el 2003, una constante se ha mantenido en todas las plantillas blue: la carencia de un mediocentro creativo. Esto más que una estrategia, es un reflejo de una tendencia mundial. Hay muy pocos jugadores que puedan batir lineas desde una posición retrasada. Verón fracasó en Stamford Bridge y con él Ranieri. Mourinho, en vez de intentar fichar a otro creador, construyó su equipo alrededor de la figura de Didier Drogba.  La formula era simple, pero indefendible: balón largo hacia el de Costa de Marfil, que aprovechaba su imponente físico y gran técnica para bajarle el balón a la segunda linea permitiéndole a su equipo saltarse la fase de gestación. El Chelsea, acostumbrado a estar a la sombra de equipos como Liverpool y Manchester United, se erigió como un grande de Europa ganando la Premier repetidas veces y siendo un constante candidato a ganar la Champions. Estas primeras victorias y el hecho de alcanzar un nivel de juego que hasta ahora no se ha vuelto a repetir, marcaron al equipo profundamente. Los sucesores de Mourinho hicieron leves ajustes, pero la filosofía siguió siendo siempre la misma. Todo giraba alrededor de Drogba hasta que llegó Andre Vilas-Boas.

El joven portugués asumía el primer gran reto de su carrera y su inexperiencia se hizo notar. Convencido de que una renovación era necesaria, Vilas-Boas intentó cambiar la filosofía de juego desde un principio. Para un equipo y unos jugadores que venían jugando de una misma manera por más de seis años el cambio fue demasiado brusco, provocando una reacción muy negativa en el vestuario. Con el equipo alejado de la pelea por la Premier y al borde de la eliminación en la Champions, la directiva destituyó al portugués y nombró en su lugar a Roberto Di Matteo. El italiano, consciente de los errores de su antecesor y sabedor de que no constaba con mucho tiempo, volvió a la raíz. Drogba recuperó la titularidad y el protagonismo. El balón largo hacia él volvió a ser el principal recurso ofensivo blue y el vestuario recuperó la paz. Eso sí, las piernas ya no eran las de antes, por lo que ejercer una presión alta e imprimir el ritmo infernal de antes era una utopía. ¿Solución? Repliegue total, cerrar espacios y esperar a la inspiración de un motivadísimo Drogba. La formula funcionó: apoyados en un cierto grado de suerte y una fe inquebrantable el equipo ganó la Champions y Di Matteo una extensión de contrato.

Toda una vida buscándola. Didier Drogba.

La primera noticia que recibió el ex-técnico del West Brom después de asumir como entrenador permanente fue que su jugador insignia, después de haber alcanzado su objetivo máximo, dejaba el club. Para sorpresa de todos, Di Matteo decidió no reemplazarlo y confiar plenamente en un devaluado Fernando Torres. Las diferencias entre el delantero español y el marfileño son evidentes. El ex-Atlético es incapaz de ganar balones por alto y habilitar a la segunda linea, por lo que la renovación de juego que había sido pospuesta por tanto tiempo tenía que llegar. El Chelsea ya no iba a ser capaz de saltarse a Ramires y Mikel.

Di Matteo

262 días en el cargo. Roberto Di Matteo.

Di Matteo comenzó la temporada dándole un peso enorme a Ashley Cole dentro del esquema. El lateral inglés era el encargado de, mediante su velocidad, darle profundidad a su equipo y permitirle a Oscar, Mata y Hazard recibir en zonas adelantadas. Su gran estado de forma sostuvo al equipo en los primeros meses de competición y le permitió lucirse con varios resultados abultados en Premier. Aún así, el plan era endeble como se encargó de demostrar la Juve en su visita a Inglaterra. El ‘3’ bajó de nivel y su lesión obligó a Di Matteo a buscar alternativas.

El Chelsea empezó entonces a aplicar un sistema de permutas en la base de la jugada. Ante la incapacidad de Ramires y Mikel para filtrar un pase hacia adelante, Oscar y Mata bajaban constantemente a su propio campo para ayudar a sacar el balón jugado llegando incluso a recibir el balón directamente de Cech. Los dos cracks dominan el pase entre lineas, por lo que la salida del balón blue mejoró ostensiblemente. El gran partido disputado ante el Shakhtar en Stamford Bridge es un claro ejemplo de esto. El gran problema es que los jugadores que quedaban por delante del balón carecen completamente de pausa. Torres, Hazard y Ramires son puro vértigo, lo que causaba que el jugador que bajaba a ayudar en la salida no tenía el tiempo suficiente para volver a sumarse al ataque. Sin Oscar y Mata adelante, el Chelsea perdió gran parte de su peligro en 3/4 y apenas generó peligro sobre la portería ucraniana. Tras una serie de malos resultados y una grave humillación en Turín, Di Matteo fue despedido.

Apoyo Oscar Chelsea Shakhtar Donetsk

Oscar baja a la base para mejorar la salida de balón.

Ahora llega Rafa Benitez que se encuentra con una plantilla totalmente descompensada. Torres y su pobre nivel no tienen sustituto, toda la calidad que sobra en la zona de medias puntas se echa en falta en la zona de mediocentros. Parece improbable entonces que no se recurra al mercado de invierno para encontrar soluciones. Una opción sería fichar por fin a un organizador de juego. Moutinho, Cabaye o Toulalan probablemente solucionarían la carencia más grande del equipo. A pesar de ello, su alto coste y el hecho de que integrar a un futbolista tan importante en el sistema suele costar tiempo hace que esta opción parezca poco realista, El Chelsea podría entonces optar por comprar a un delantero ‘tanque’ que le permita al equipo una vez más saltarse su linea más débil. Robert Lewandowski le permite semana a semana al Dortmund encontrar a Reus y Götze sin tener que pasar por Kehl y Bender. Fuerte por arriba y magistral en los apoyos, el polaco le vendría perfecto a los blues. Eso sí, su fichaje significaría un desembolso enorme y llevaría probablemente a la salida de Fernando Torres, una inversión de 60 millones de Euros, en el verano siguiente.

Obviamente hay otras opciones. Oriol Romeu, el mediocentro con mejor pase en la plantilla fue condenado al anonimato por Di Matteo y podría recibir nuevas oportunidades gracias a Benitez. A pesar de que en sus pocas actuaciones no ha brillado, su potencial es indiscutible. Además, el entrenador podría optar por convertir a Ramires en un ‘Blaszczykowsky’ y adelantarlo una linea para presionar arriba y permitirle al Chelsea robar más cerca de la portería rival y evitar así tener que gestar las jugadas desde cero. Esto llevaría a la suplencia de uno de los ‘tres magos’, hecho que a Abramovich probablemente no le gustaría nada y ya ha quedado demostrado que la paciencia del magnate ruso es más bien poca.

Roman Abramovich

9 entrenadores en 8 temporadas. Roman Abramovich.

Es difícil imaginarse una situación más complicada que la que acaba de asumir el nuevo entrenador del Chelsea. Aún así si había algún entrenador en el mercado que podía conseguirlo es él. El ex-técnico del Liverpool tiene muchos detractores, pero ninguno puede negar un hecho que es evidente: Rafael Benítez es élite. Ahora le toca demostrarlo una vez más.

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