El nuevo Boca de Bianchi: Los dilemas del Virrey

Bianchi Boca Juniors Nacional
27 de noviembre del 2001; Boca Juniors liderado por Juan Román Riquelme en el campo de juego y Carlos Bianchi en la dirección técnica disputaba su segunda Copa Intercontinental consecutiva. Tras la derrota 1-0 con el Bayern Múnich alemán, el virrey dejaba su cargo por diferencias con el entonces presidente de la institución Mauricio Macri. Por otra parte, 6 meses después, Riquelme se marchaba a Barcelona impulsado por la creciente inseguridad en el país. Así, se rompía una relación que había dominado el continente con una facilidad pasmosa. Los nombres Bianchi-Riquelme-Copa Libertadores están profundamente relacionados y se puede contar con los dedos de una mano el número de casos parecidos en la historia del deporte. Hoy, 12 años después, la historia los ha vuelto a unir en lo que probablemente sea la última oportunidad del ’10’ para alzarse con su competición favorita. El retraso de su regreso ha hecho que las condiciones para intentarlo no sean las mejores, pero sin duda el proyecto ilusiona y es digno de ser analizado.

En la entrada de hoy nos centraremos en los dos partidos disputados frente a Nacional que, por su particular desarrollo, nos permitieron reconocer claramente las principales ideas de Bianchi en su retorno a la dirección técnica. Es necesario aclarar que, como sucedió en el análisis del Barcelona de Tito Vilanova, los conceptos presentados no van a ser para nada concluyentes. Ningún entrenador comienza y termina la temporada con la misma idea y distintos factores externos (lesiones, estado físico, etc.) los obligan a cambiar el plan sobre la marcha constantemente. Como se explicará más adelante, la gran mayoría de los defectos del equipo están ligados al poco tiempo de práctica. Los jugadores todavía no han terminado de asimilar las ideas de su entrenador. Sin embargo, hay algunos problemas que Bianchi debe corregir su quiere aspirar a dominar el continente otra vez.  Plantilla para ello tiene de sobra. Sin más que decir, comenzamos.

Boca Juniors Bianchi Riquelme

12 años después, Román y Bianchi se vuelven a encontrar.

Boca Juniors Bianchi NacionalEn ambos partidos, Bianchi paró a su equipo en un 4-3-1-2 con Ribair Rodríguez como mediocentro y Erbes y Erviti de interiores. En el partido de La Bombonera, el ex-Banfield fue obligado a cumplir una tarea mixta que limitó bastante su rendimiento. Al defender, el ’11’ ocupaba su posición natural en la linea de 3, pero ni bien Boca recuperaba el balón, Erviti subía hasta la frontal del área contraria ocupando incluso la misma altura que el centro delantero Lucas Viatri. Este movimiento le causó muchísimos problemas a su equipo, que carecía de un jugador en la zona de 3/4 para superar la primera linea de presión de Nacional. Erbes y Ribair quedaban solos en la base, sin ningún apoyo cercano para continuar la jugada. El equipo se partía en dos y el limitado rango de pase de ambos jugadores hacía que a Boca le costara horrores plantarse en el campo de su rival. La poca movilidad de Riquelme, que acusaba los efectos de jugar dos partidos en 5 días tras 8 meses de inactividad tampoco ayudaba y limitaba la salida de Boca a los desmarques de Clemente por la banda izquierda. Así, los de Bianchi se instalaban en su fase ofensiva sin sorprender a Nacional, que replegaba sin problema alguno.

Boca Juniors Bianchi Nacional

Boca, partido en dos, desaprovecha un gran sector del campo.

Una vez instalado en el campo contrario, Boca sobrecargaba su costado izquierdo. Riquelme recibía de Clemente que inmediatamente rompía a su espalda y Erviti y Martinez se ofrecían en corto. La circulación era buena y la acumulación de hombres obligaba a Nacional a bascular hacia ese costado. Normalmente cuando un equipo obliga a su rival a hacer eso, el siguiente movimiento es un cambio de banda para atacar el costado desprotegido. Este recurso es muy usado por los equipos hoy en día. Gracias a él, Seamus Coleman o Dani Alves han disparado su rendimiento esta temporada. Los laterales reciben en carrera y tienen el tiempo y espacio necesarios para atacar a una defensa que los ha perdido de vista por completo. Riquelme, que domina estos conceptos como pocos, buscó el cambio de banda numerosas veces durante el partido. El problema de Boca es que en el costado derecho cuenta con dos jugadores a los que les cuesta mucho explotar esta ventaja. Franco Sosa es un lateral defensivo que cuenta con muy pocos recursos a la hora de pasar al ataque y Cristian Erbes marca verdaderas diferencias cuando recibe al pie, no al espacio. Así, la producción ofensiva de Boca se se limitaba a lo generado en el costado izquierdo y sus posesiones terminaban en centros improductivos de Clemente o en faltas de Nacional alejadas del área.

Resulta extraña la decisión de Bianchi de alinear a Franco Sosa. Cuando los equipos alinean a un mediocentro tan defensivo como Ribair Rodríguez lo hacen para poder plantar a sus dos laterales en el campo contrario sin miedo a un eventual contragolpe. El precio a pagar por ello es una peor salida de balón, ya que los jugadores de estas características no suelen tener una buena técnica de pase. Pese a ello, los entrenadores aceptan ese sacrificio con tal de poder acumular más gente en el campo contrario. Como atrás siempre quedan tres (dos centrales + MC), el equipo puede jugar más suelto.

Boca Juniors Bianchi Nacional

Ribair no pierde nunca la posición. Sosa y Clemente pueden subir con libertad.

Por lo tanto, el esquema de Bianchi tiene un error de base. Sufre los defectos de Ribair, pero no explota sus ventajas. El deficiente rango de pase del uruguayo obliga a Boca a salir por la izquierda, aislando a Cristian Erbes y desaprovechando su talento en la gestión de juego. Por otra parte, la disciplina táctica del ex-Belgrano hace que Sosa pueda subir todo lo que quiera, pero las limitaciones ofensivas del lateral hacen que Boca no pueda cosechar los frutos de esa ventaja. La entrada de Lautaro Acosta como lateral derecho en el segundo tiempo del partido de La Bombonera parece indicar que Bianchi es consciente de este problema, pero que todavía no ha encontrado alternativas para solucionarlo. Quizás con la vuelta de Sanchez Miño, Clemente pueda pasar al lateral derecho y el juego de Boca mejore. Eso sí, el joven argentino ha manifestado varias veces que su posición favorita es la de mediocampista. Ante la falta de alternativas, a Bianchi le tocará convencerlo.

Boca Juniors Bianchi Nacional

La derrota en Buenos Aires obligó a Bianchi a jugársela en Montevideo.

El virrey repitió formación en Montevideo, pero se pudieron ver varios cambios en el funcionamiento del equipo. Riquelme, más fresco por haber descansado en el fin de semana, bajó continuamente a ocupar la base y ayudar en la salida de balón. Esto dotó de un carácter mucho más fluido al juego de los Xeneizes. El ’10’ bajaba a recibir mientras que Erviti y Erbes subían a ocupar esa zona de 3/4 que tan poco había aprovechado Boca una semana atrás. La banda derecha fue activada con más frecuencia y Erbes conectó varias veces con un Martínez que ocupó todo el ancho del campo. Sin embargo, durante varios periodos del partido se pudo observar que los jugadores todavía no han desarrollado esos automatismos tan importantes a la hora de aprovechar un sistema de juego. El escalonamiento en el medio no siempre fue el mejor, Riquelme y Erviti bajaron varias veces a recibir el mismo balón, quedando en paralelo y perjudicando la salida de su equipo. Con el paso del tiempo, lo más normal es que estos problemas se vayan superando.

Por otra parte, la necesidad imperiosa de sumar puntos hizo que Bianchi plantara una linea defensiva muy adelantada. Ni bien Nacional cruzaba la mitad de la cancha, los 3 mediocampistas boquenses presionaba con mucha intensidad. El objetivo: recuperar el balón lo más rápido posible. Los Xeneizes lograron anular a su rival en los primeros minutos, pero las pocas semanas de trabajo volvieron a hacerse notar: la presión no siempre estaba bien coordinada y Boca le permitió a Nacional filtrar varios balones a la espalda de su defensa. Pérez, que pareció sufrir bastante con la linea adelantada, cometió tres infracciones en 20 minutos y se tuvo que marchar temprano a los vestidores. Bianchi recolocó a Ribair como central y Erviti pasó a jugar de mediocentro. Si bien el uruguayo lo hizo bastante mejor que Pérez, también es necesario especificar que, al tener un hombre menos, Boca dejó de presionar tan arriba por lo que los centrales no quedaban tan expuestos como al comienzo del partido. Pese a ello mantener al ex-Belgrano como central y darle la titularidad a Somoza como ‘5’ se antoja como un recurso que el entrenador debe probar.

Boca Juniors Bianchi NacionalComo se ha podido observar a lo largo del artículo, los recursos de Bianchi son variados y pese a que los resultados por ahora no acompañan, las ideas muy interesantes. Bien haría el aficionado Xeneize en darle un amplio margen de maniobra a su entrenador. Los equipos no se construyen de la noche a la mañana y menos aún si el jugador más importante llevaba 8 meses sin disputar un partido profesional. La victoria en Montevideo le ha dado aire al proyecto que se jugará su pase a la siguiente ronda en dos partidos clave durante el siguiente mes. Esperemos que los resultados sean positivos. La Copa Libertadores, con Bianchi y Riquelme, es más Copa Libertadores.

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Un pensamiento en “El nuevo Boca de Bianchi: Los dilemas del Virrey

  1. Qué lindo entrar y ver una opinión tuya sobre el funcionamiento de mi querido Boca. Quedo a la espera de más análisis de la Copa Libertadores a medida que vaya avanzando la competición. Saludos.

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