Colombia-Chile: Remonta Pékerman

ValdiviaFalta una jornada, pero tras 3 años de intensos partidos, los representantes de Sudamérica en para Brasil 2014 ya están decididos. El formato clasificatorio de “todos contra todos” asumido desde Estados Unidos 94 es largo y muy perjudicial para los clubes, pero parece ser que siempre logra filtrar a las cinco mejores selecciones del continente. Ayer ,dos de ellas se enfrentaron en el estadio metropolitano de Barranquilla y el resultado fue un partido colosal que ya es parte de la historia de estas eliminatorias. Pékerman y Sampaoli han diseñado dos brillantes equipos que seguro darán que hablar en el próximo mundial. Pasemos pues a analizar el maravilloso Colombia-Chile de anoche.

Colombia Chile EliminatoriasPara sorpresa de muchos, Sampaoli abandonó el 4-3-3 que tantos buenos resultados le había traído a Chile últimamente y paró a su equipo en un 3-4-1-2 con Alexis Sánchez y Eduardo Vargas en punta. Las razones del cambio se entendieron de inmediato. El ex-entrenador de la U de chile no quería darle a Falcao ninguna oportunidad de adueñarse del partido. Cualquiera de los 3 defensas podía seguir los ya famosos apoyos de Radamel con la total certeza de que sus espaldas iban a estar perfectamente cubiertas. Esto sumado al brutal trabajo de un estelar Arturo Vidal hacía que Colombia estuviera obligada a abrir el juego por las bandas. En teoría, este ajuste no debería haberle causados tantos problemas a la selección de Pékerman. Con Medel y Jara ocupándose de los delanteros rivales, los carrileros chilenos deberían haber quedado constantemente expuestos a un 2v1. Nada más lejos de la realidad. Alexis y Vargas se abrían cada vez que Chile perdía el balón y hacían un trabajo muy intenso sobre los dos laterales locales. No fueron pocas las veces que Armero y Medina perdieron la pelota en plena salida desde atrás. Chile estaba siendo mucho más intensa que Colombia y las diferencias se notaban en todo el campo de juego.

Alexis logra habilitar a Valdivia que recibe de cara. Gol.

Alexis logra habilitar a Valdivia que recibe de cara. Gol.

Pero los problemas de la selección local no se terminaban ahí. Sampaoli diseñó una serie de movimientos que le permitieron a su equipo plantarse en fase ofensiva con una facilidad pasmosa durante todo el primer tiempo. Cada vez que Chile recuperaba el balón, su principal objetivo era encontrar a Alexis Sánchez. Ya hemos hablado de lo importantes que son para la Roja los apoyos del jugador del Barcelona y, para desgracia de Colombia, el mecanismo funcionó a la perfección. Tanto por arriba como por abajo, el delantero se anticipó constantemente a Yepes que nunca pudo leer sus movimientos. Por cierto, es impresionante cómo a pesar de medir sólo 1,68, Alexis logra ser un activo constante en el juego directo. Cuando Chile tenía problemas para superar la presión colombiana, Bravo tiraba un balón largo hacia el ‘7’ que siempre se las arreglaba para ganar el balón dividido y habilitar a Valdivia. Gracias a Alexis, el ’10’ recibía siempre de cara y con el tiempo suficiente para diseccionar a la defensa rival. No es necesario explicar el daño que le hizo este movimiento a Colombia durante todo el primer tiempo, la capacidad del mediocampista del Palmeiras para el último pase es de sobra conocida. Así llegó el primer gol. Alexis fue a chocar arriba e incomodó lo suficiente a Yepes como para que le despeje no fuera limpio. Valdivia recibió en tres cuartos y metió un brutal pase hacia el desmarque de Vargas que fue derribado por Ospina. Penal, 0-1 y el estadio de Barranquilla en silencio.

Las caras de los aficionados colombianos eran un poema, pero por desgracia para ellos la pesadilla no había acabado. Unos minutos después, el pésimo trabajo del doble pivote local quedó en evidencia. Suena duro, pero lo de Aguilar y Carlos Sánchez en el primer tiempo no fue serio. Chile lograba filtrar balones a sus espaldas sin oposición alguna. La presión siempre estaba mal ejecutada y la pasividad total de James y Cuadrado en el repliegue empeoraba aún más las cosas. Así llegó el segundo gol del partido. Carmona filtro hacia Valdivia que abrió hacia Vargas en la derecha. El delantero del Gremio, completamente libre de marca tiró un centro hacia el corazón del área. Gol de Alexis. Siete minutos más tarde, el ‘7’ aumentaría su cuenta personal y pondría el 0-3 en el marcador. Silencio sepulcral en Barranquilla y exhibición del equipo de Sampaoli al que le había salido todo a pedir de boca.

Armero acude al apoyo de Alexis. Valdivia no puede recibir libre.

Armero acude al apoyo de Alexis. Valdivia no puede recibir libre.

Pékerman tenía que actuar. Una derrota ante un equipo tan bien trabajado hubiera sido entendible, pero el marcador y la desastrosa actuación amenazaban con acabar con la euforia instalada alrededor del proyecto y, por consiguiente, con la mentalidad ganadora de sus jugadores. El entrenador argentino hizo dos cambios, manteniendo el 4-4-2, pero  pasando a jugar con un rombo en el centro del campo con Carlos Sánchez de mediocentro y Macnelly Torres como enganche. El ajuste fue brillante. Colombia pasó a tener superioridad numérica en el medio, lo que le permitió superar la presión chilena con más facilidad. Además, la posición más retrasada de Carlos Sánchez hizo que Valdivia siempre tuviera un hombre encima. Alexis siguió ganando sus duelos, pero donde antes tenía una descarga fácil ahora había un hombre marcado muy de cerca. Chile dejó de ser profunda y Colombia se hizo con el control del encuentro. El plus de intensidad aportado por Guarín encendió al estadio. Los locales comenzaron a presionar con tres arriba y a incomodar la salida de Chile. El primer gol de la remontada no tardó en llegar. Teófilo Gutierrez solucionó un lío en el área con un tiro cruzado y de pronto, todo Colombia empezó a creer que el milagro era posible.

Si bien los ajustes de Pékerman fueron muy importantes, Sampaoli también colaboró bastante con una deficiente lectura de juego. Al 61 decidió retirar a un disminuido Valdivia y darle entrada a Beausejour. Si bien la influencia sobre el partido del mediapunta del Palmeiras se había reducido drásticamente, cada contacto suyo con el balón le daba segundos a Chile para respirar. Sin el ’10 sobre el campo, la Roja volvió a ser ese equipo excesivamente vertical de hace casi un año y sus pérdidas de balón se dispararon. El desorden hizo que James multiplicara sus recepciones sobre el costado izquierdo y el crack del Mónaco comenzó a ser decisivo. El ‘10’ le hizo la vida imposible a Carmona primero (expulsado) y a Silva después, comandando la histórica remontada de su equipo. Pocas veces se había visto al metropolitano de Barranquilla tan eufórico como después del 3-3 final.

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Colombia estará en el mundial de Brasil.

Sampaoli ha construido un conjunto maravilloso, pero cuando el estadio comenzó a apretar, Chile se quedó sólo con Alexis y Vidal sobre el campo. El ex-entrenador de la U de Chile tiene 8 meses para inyectar madurez y competitividad en su equipo. Si lo consigue, la Roja tiene todo lo necesario para sorprender a más de uno en el mundial de Brasil. Colombia, en cambio, ya está lista. Si algo le faltaba al proyecto de Pékerman era una noche como la de ayer. Habrá que seguirlos muy de cerca.

Apuntes de las eliminatorias sudamericanas: Tabárez, Sabella y Sampaoli

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1. Uruguay-Colombia: El plan de Tabárez

Cerrado partido en Montevideo que se terminó decidiendo en los últimos instantes. Las bajas de Godín y Lugano obligaron a Tabárez a alinear al joven José Gimenez en el centro de la defensa y ante la amenaza de un inspirado Radamel Falcao, el entrenador uruguayo decidió protegerlo: repliegue bajo, líneas muy juntas y juego directo sobre Cavani. Del otro lado, Pekerman presentó su alineación más conservadora en lo que va de la eliminatoria con Aguilar y Sánchez en el doble pivote y John Medina como lateral derecho.

Pocas cosas funcionaron bien en el primer tiempo. Colombia lograba plantarse en 3/4 gracias a los apoyos de Falcao y los movimientos de James, pero una vez ahí sufría muchísimo para generar ocasiones. El ‘10’ fue de los pocos jugadores que cumplieron con las expectativas en la selección cafetera, sabiendo leer perfectamente cuándo cerrarse para generar superioridades numéricas en el centro y cuándo abrirse para conectar con Zuñiga y darle amplitud a su equipo. Fue justamente en este último apartado donde Colombia tuvo más problemas. Guarín tendía a cerrarse y Medina era demasiado conservador en sus movimientos, causando que el equipo de Pekerman terminara desaprovechando por completo su carril derecho. Esto le facilito muchísimo el achique de espacios a una esforzada Uruguay que defendió sin problemas pese a contar con una inédita línea defensiva. La celeste robaba y buscaba de inmediato a sus dos puntas con balones largos. El plan no era malo, Cavani y Suárez son muy superiores a Perea y Yepes y ganaron la gran mayoría de sus duelos directos. El problema fue que Lodeiro, único mediapunta, tuvo una noche muy desafortunada y  no supo aprovechar nunca los múltiples balones ganados por sus compañeros. No lo ayudó la conservadora postura del doble pivote colombiano que nunca perdió la posición. El ‘14’ vivió en una constante inferioridad numérica.

Había que cambiar cosas en la segunda mitad y Tabárez fue el primero en mover sus fichas. Gargano ingresó en lugar de Alvaro Gonzalez para cerrar por completo la banda de James y proteger aún más a un Gimenez que había sufrido muchísimo defendiendo a Falcao. Además, Stuani sustituyó a Lodeiro y Suárez pasó a jugar de mediapunta. El delantero del Liverpool realizó una mucho mejor tarea recibiendo los rechaces de la defensa colombiana y las contras de Uruguay mejoraron sustancialmente. Colombia siguió sin generar verdaderas ocasiones, pero Pekerman esperó hasta el minuto 69 para darle entrada a Cuadrado en lugar de Teófilo Gutierrez. El objetivo del cambio era claro: activar su banda derecha. El hecho de que el carrilero de la Fiorentina haya ingresado en lugar de un delantero deja claro que Pekerman estaba contento con el 0-0. No pudo ser. Dos minutos después Tabárez decidió activar la última parte de su plan con la entrada de Gastón Ramírez en lugar del Cebolla Rodríguez. Habían aguantado 70 minutos, tocaba arriesgar.

Las cosas no pudieron salirle mejor al entrenador uruguayo. Dos goles en 4 minutos le dieron la victoria a su equipo que cada vez esta más cerca de Brasil 2014. Tabárez ha demostrado una gran lectura de campo durante todas las eliminatorias y si bien su equipo flaqueo durante algún tramo de las mismas, no cabe duda de que, en caso de clasificarse al mundial,  su selección va a ser una de las más duras de todo el torneo. Quedan dos fechas de infarto.

2. Paraguay-Argentina: La trampa de Sabella

Cuando un equipo no puede doblegar a la defensa rival, los entrenadores suelen quitar un defensa y poner a un delantero para incitar al otro equipo a salir y conceder espacios. Así, buscan cambiar un partido de 0 ocasiones por un intercambio de golpes del que esperan salir ganando. La Argentina de Sabella plantea este escenario desde el minuto 1 de cada encuentro. El 7+3 en el que suele partirse el equipo no es más que un anzuelo. El rival lo ve y no puede evitar sumar jugadores en ataque, ¡si parece tan frágil! Grave error. La albiceleste tiene lo que probablemente sea el mejor contragolpe a nivel de selecciones del mundo. Si Messi en espacios cerrados marca brutales diferencias, en campo abierto es prácticamente imparable. Esto sumado al espléndido estado de forma que atraviesa Di María y al hecho de que al equipo le sobren goleadores en todas sus líneas, hace que atacar a Argentina sea demasiado riesgoso para casi cualquier rival. Eso le pasó a Paraguay ayer. El equipo de Genes aceptó entrar en un intercambio de golpes y terminó goleado en su propio estadio. A Sabella el Plan A ya le funciona a la perfección. Queda saber qué hará el ex-entrenador de Estudiantes cuando se enfrente a un equipo que lo arrincone hasta impedirle salir a la contra. Sobre el final del partido Banega ingresó en lugar de Agüero y el equipo pasó a jugar con un 4-4-2 más conservador. Del éxito de ese plan B depende gran parte del futuro de Argentina.

3. Chile-Venezuela: La roja de Sampaoli

La última vez que analizamos a la selección chilena, el equipo de Sampaoli tenía dos claras falencias. La extrema movilidad del Alexis Sánchez, el 9 del esquema del entrenador argentino, no paraba de generar agujeros en las defensas rivales que Chile desperdiciaba porque no tenía a alguien que los aprovechara. Por otra parte, La Roja pecaba constantemente de una excesiva verticalidad que le impedía acumular jugadores en la fase ofensiva y, por consiguiente, hacía que generar una ocasión fuera realmente difícil. En su partido del fin de semana contra Venezuela, la selección chilena mostró claras mejoras en ambos apartados, muestra clara de que el ex-entrenador  de la U de Chile es sin duda uno de los mejores del continente. Sampaoli planteó un 4-3-3 con Jorge Valdivia como falso extremo izquierdo. El mago dotó inmediatamente al equipo de esa pausa en 3/4 que tanta falta le había hecho hasta el momento. Cuando tienes a dos de los laterales más determinantes de la eliminatoria, si logras retenerla lo suficiente como para que ambos puedan sumarse al ataque sin descompensar al equipo, los resultados pueden ser devastadores para la defensa rival. Así fue. Valdivia no paró de filtrar balones hacia los desmarques de Mena e Isla que le ganaron una y otra vez la espalda a la defensa venezolana. La actuación del equipo fue soberbia y cuando Arturo Vidal decretó el 3-0 final, el Estadio Nacional estalló en jubilo. El interior de la Juventus es uno de los mejores llegadores del mundo y, junto a Vargas, explotó a la perfección los espacios generados por los apoyos de un inspiradísimo Alexis Sánchez. El once inicial impresiona y el sistema comienza a funcionar. Es hora de añadir a La Roja de Sampaoli a la lista de grandes tapados para Brasil 2014. Son un equipazo.

Bolivia-Perú: Las leyes de la altura

3657 metros sobre el nivel del mar. El Hernando Siles es probablemente el estadio con más altitud de las eliminatorias mundialistas. Situado en una de las zonas más pobladas de la sede de gobierno, el estadio más grande de Bolivia siempre ha sido motivo de discusiones alrededor del mundo. El tiempo promedio necesario para la aclimatación de un deportista a una altura mayor a 3000 metros es de alrededor de 21 días. Obviamente, las equipos visitantes no cuentan con esa cantidad de tiempo de preparación, lo cual le otorga automáticamente una ventaja al conjunto local y convierte la visita al estadio paceño en una de las fechas más difíciles en el calendario de cualquier selección. Debido a esto, en el 2007, la FIFA decidió prohibir la disputa de encuentros a más de 2500 metros de altura, provocando la indignación en el pueblo boliviano, que veía como su principal esperanza para clasificarse a un mundial se desvancía. Bajo la consigna de “Jugamos donde nacemos” se iniciaron protestas en todo el país y con el apoyo de figuras tan importantes como Diego Armando Maradona se consiguió que 3 meses después, Blatter anunciara que daba marcha atrás y levantaba el veto.

Ayer se enfrentaron en el Hernando Siles Bolivia y Perú en lo que fue el debut como local del Xabier Azkargorta. El entrenador español se convirtió en un héroe nacional en 1994 después de comandar al conjunto verde en su única clasificación a un mundial. Tras los pobres resultados cosechados por el equipo andino en esta eliminatoria, la federación boliviana logró convencer al vasco de que vuelva del retiro para intentarlo de nuevo. Del otro lado estaba Sergio Markarian, uno de los mejores técnicos del continente. El resultado fue un duelo bastante interesante que examinaremos hoy.

Al analizar un partido en el Hernando Siles, nunca se puede ignorar a la altura, lo mismo pasa al plantearlo. Los entrenadores visitantes saben que la energía de sus jugadores es limitada, por lo que suelen proponer un repliegue muy intenso, otorgándole el control del balón a Bolivia, ahorrando fuerzas para salir en rápidos contragolpes. Así es como se han producido la mayoría de victorias visitantes en los últimos años, los que plantearon otra cosa fueron castigados duramente. Por lo tanto, Markarian no dudo y paró a su equipo en un 4-4-1-1 con Ávila como único hombre liberado de las tareas defensivas. El objetivo era juntar lineas y cerrar todos los espacios para, una vez recuperado el balón, salir en veloces transiciones hacia adelante. Cuando Perú se hacia con la posesión, buscaba inmediatamente por medio de un balón largo al delantero de Sporting Cristal, que actuaba como ‘hombre boya’ bajando balones a la segunda linea. Cada ataque no tenía más de seis toques y pareció bastante claro que la orden era terminarlos de cualquier forma. El entrenador uruguayo no quería que su equipo fuera atrapado en plena salida. Riesgo cero.

Por su parte Azkargorta, sabedor de que las amenazas de Perú iban a llegar por medio de contraataques, proponía un 5-2-1-2 que le aseguraba tener a cuatro jugadores (los tres centrales+Flores) por detrás de la linea del balón en todo momento. Además, consciente de que la generación de juego iba a estar a cargo de su equipo, el entrenador vasco le entregó el mando a Alejandro Chumacero, el jugador con mejor toque del fútbol boliviano.  El joven mediocampista de The Strongest se hizo con el control del partido desde el principio y todos los ataques pasaban por él. Al sacar el balón jugado, el ’13’ se situaba a la altura de Flores para recibir de los centrales y prolongar hacia las subidas al espacio de los carrileros. Perú, replegado, no hacía nada para evitar este movimiento, así que Bolivia se situaba en 3/4 con suma facilidad. Una vez ahí, los movimientos de Arce y Campos eran constantes, cayendo a banda para crear superioridades en las bandas. Además, Chumacero subía no uno, sino dos escalones para colocarse como un mediapunta más, asegurándole un apoyo constante a su equipo por delante del balón. Pese a estos movimientos y a dominar constantemente la posesión, Bolivia no generaba ocasiones de gol y apenas descolocaba al gran esquema defensivo de Markarian.

Chumacero se posiciona de mediapunta. Bolivia no genera ventajas.

Se suele decir que el fútbol es el mejor deporte del mundo porque cada decisión tiene una repercusión en la acción siguiente. Mourinho llega hasta a negar que exista una fase defensiva y una ofensiva, ya que todo está interrelacionado. Si defiendes mal, atacas mal y viceversa. El partido de ayer fue un ejemplo claro de eso. Bolivia atacaba tan mal, que terminaba desordenada y Perú podía transitar con comodidad hacia adelante. El factor clave en esto fueron las subidas de Chumacero. El mediocampista de The Strongest no terminaba de pesar como mediapunta, ya que su ligero físico lo hacía incapaz de proteger el balón adelante y su escasa velocidad no lo hacía una amenaza para las espaldas de los centrales peruanos. Además, sus subidas dejaban solo a Flores en cada recuperación peruana. Ávila bajaba el balón para Mariño que quedaba solo frente al mediocampista del Bolívar. Este uno contra uno, le permiría al mediapunta peruano hacer la pausa suficiente para que se incorporen Chiroque y Cominges que atacaban el espacio dejado por los dos carrileros bolivianos. El equipo de Markarian salía con suma facilidad y creaba una ocasión tras otra. En medio de esto llegó el tanto visitante. Mariño aprovechó la poca resistencia del aire en la altura y clavó un pelotazo desde 40 metros en la escuadra. La afición boliviana ni se sorprendió, está acostumbrada a ver ese tipo de goles.  Perú siguió dominando y pudo aumentar su ventaja, pero la buena actuación de Suárez mantuvo con vida a la selección local.

Mariño clava el gol de la jornada.

Azkargorta leyó a la perfección los problemas de su equipo en el descanso e hizo dos cambios tácticos que le dieron la vuelta al dominio del partido. Chumacero recibió la orden de mantenerse siempre por detrás de la linea del balón. El joven boliviano es realmente diferencial cuando tiene todo el campo de frente, pudiendo elegir siempre la mejor opción para continuar el ataque, por lo que las posesiones de Bolivia mejoraron en calidad. Además, cuando Perú recuperaba el balón, el equipo local contaba con un hombre extra en el repliegue, causando que Mariño no volviera a recibir en un uno contra uno. Por otra parte, el entrenador vasco sustituía a un gris Alcides Peña por Marcelo Martins con consecuencias inmediatas.  El delantero del Gremio de Porto Alegre significaba una amenaza mucho más grande para la defensa peruana, que tuvo que retroceder unos metros brindándole más espacio a Chumacero para dominar el encuentro (Ver el gol boliviano). Sumado a esto, el ex-Shakhtar Donetsk tiraba constantemente desmarques de apoyo, aguantando el balón y permitiéndole a sus compañeros subir unos metros, juntarse arriba y aplastar a su rival contra su área. Con Mariño anulado y todas las lineas retrasadas, Perú no volvió a transitar con comodidad.

Chumacero por detrás del balón. Perú encerrado.

Markarian buscó constantemente una solución a los cambios de Azkargorta pero no la encontró nunca. Primero, pensando quizás que Bolivia iba a arriesgar todo por la victoria, el veloz Aguirre sustituía a Ávila con el objetivo de buscar las espaldas de los defensas locales. El uruguayo cambiaba apoyo por ruptura para aprovechar los espacios detrás de los centrales bolivianos, pero el gran partido de Raldes evitó cualquier complicación. Sobre el final y viendo que su equipo, al que ya le faltaban fuerzas, era arrollado, el ex-entrenador del Cruz Azul cambió a un 4-3-3 con los extremos muy replegados. De esta forma logró controlar mejor los ataques bolivianos y ,quizás, evitar una derrota final.

Martins y la nueva posición de Chumacero revolucionaron el choque.

Con ambos equipos en el fondo de la clasificación, el empate sabe a poco en los dos países. Bolivia mejoró con respecto a sus últimas actuaciones, pero aún así está lejos de formar un equipo aspirante a clasificarse para un mundial. Perú seguramente lamentará el haber desperdiciado una gran ocasión para hacerse con los tres puntos y meterse en la pelea. El terrible planteamiento de Azkargorta en el primer tiempo, es una oportunidad que un equipo mundialista no debe desperdiciar. La visita a Asunción el martes será una prueba de fuego para el equipo de Markarian. De no ganar, problablemente habrá un equipo menos en la carrera por clasificarse a Brasil 2014. Estaremos al tanto.

Les Diables Rouges: Una oportunidad dorada

El 17 de junio del 2002 Brasil, con goles de Rivaldo y Ronaldo, derrotó a una dura selección belga y la dejó fuera del mundial. A partir de ese momento comenzó una larga travesía en el desierto para los diablos rojos, quienes no se volvieron a clasificar ni a un mundial ni a una eurocopa, dejando a la que un día fuera considerada una potencia mundial en el completo anonimato.

10 años y casi 3 meses después de aquella derrota, Bélgica comenzaba la clasificación para Brasil 2014 visitando a Gales con un once inicial, cuyo valor acumulado llega a la infartante cantidad de 236 millones de euros. Se trata de la “generación dorada belga”, considerada ampliamente como el mejor grupo de jugadores que ha salido del país centroeuropeo en la muchísimo tiempo. Encontrar un sistema en el que cada una de estas estrellas pueda brillar es el trabajo del novato entrenador Marc Wilmots, emblema de aquel equipo de 2002, que tiene una tarea para nada sencilla. Dado el nivel de la plantilla, las expectativas son altísimas, cualquier resultado que no sea la clasificación al siguiente mundial sería visto como un fracaso. El mundo espera que una selección con Kompany, Hazard, Witsel y compañía deje su huella en la historia. La semana pasada comenzaron a enfrentar este reto consiguiendo cuatro puntos en dos partidos que dejaron bastantes detalles que hoy analizaremos.

Wilmots ha implementado en la selección belga un juego de posición tan marcado que hasta los dorsales se reparten según el rol asignado a cada jugador. El esquema es un 4-3-3 con la linea media ocupada por un mediocentro, un interior y un ‘box-to box’ que es el encargado de dictar los tiempos a partir de su posicionamiento en cada fase del ataque rouge. Ante Gales, este puesto fue ocupado por Marouane Fellaini. El volante del Everton es probablemente el mediocampista con más despliegue de Europa y por lo tanto es el jugador perfecto para llevar a cabo esta labor. Cuando Belgica sacaba el balón desde atrás el jugador de origen marroquí se situaba al lado del mediocentro (Witsel), para así darle una via de salida más a su equipo y un apoyo en caso de presión al jugador del Zenit. El tercer mediocampista -en este caso Dembele- se paraba un escalón más arriba al lado de Eden Hazard. Ambos ofrecían desmarques de apoyo para, una vez obtenido el balón, pivotear y cederlo a uno de los costados, superando así la primera linea rival y pasando a la fase ofensiva. Ya en esta, Fellaini subía no uno, sino dos niveles para situarse detrás del delantero centro como segundo punta. Bélgica dibujaba entonces un 4-2-4 en el que Witsel y los dos laterales se encargaban de recibir todos los rechaces rivales y lograr encadenar así posesiones muy largas. Wilmots quiere que su equipo tenga el balón la mayor cantidad de tiempo posible (68% en el promedio de los dos partidos jugados en esta última fecha FIFA).

Fellaini y Witsel en la base. Hazard y Dembele en apoyo.

En el mismo partido también se pudo observar una segunda vía de salida cuando la primera fallaba. Bélgica comenzaba su jugada por la derecha para luego encontrar con un cambio de lado al lateral izquierdo, Vertoghen, solo y con espacio. Este descargaba el balón con Mertens que tiraba un dentro-fuera, estirando a la defensa hacia atrás y permitiendo a los dos interiores dar un paso hacia adelante y recibir de cara. Ambas vias se llevaron a cabo con mucho éxito en ambos partidos, Bélgica lograba salir con facilidad y se plantaba en 3/4 frecuentemente.

Una vez asentada esta base, el mando pasaba a las manos de Eden Hazard. La nueva estrella del Chelsea es el jugador contextual del equipo y el único que tiene libertad total de movimientos. Partiendo desde la posición de extremo derecho el ex-Lille se movía por todo el frente de ataque, intentando generar ventajas por medio de su excelsa técnica en los tres carriles de juego. Cuando abandonaba su posición inicial “jalando” a su marcador hacia el centro, el espacio creado en la banda era aprovechado por Guillaume Gillet. El volante del Anderlecht ha sido reconvertido a lateral para brindarle profundidad y desborde a Bélgica por la derecha, obligando al lateral izquierdo rival a un constante 2 contra 1. Por otra parte, cuando Hazard decidía empezar la jugada en el centro, Fellaini o el delantero centro caían a la banda derecha para mantener la superioridad númerica en esa zona.

La ocupación de la otra banda, en cambio, era mucho más fija. Mertens, a pesar de jugar a pierna cambiada, arrancaba todas las jugadas como un extremo puro, pegado a la banda. Vertonghen, central reconvertido, carece de la velocidad y desborde para ayudarlo en las tareas ofensivas, por lo que la ocupación de ese carril está reservado sólo para el atacante del PSV o una eventual ayuda de Hazard.

Eden Hazard. Al Chelsea por 40 millones.

Aunque los jugadores parecen tener asimilado el sistema, en los dos partidos se pudieron observar varios problemas. A pesar de toda la calidad atesorada en el último cuarto de juego a Bélgica le cuesta muchísimo generar ocasiones de gol. Cabe mencionar que los 3 goles anotados en estas primeras dos jornadas llegaron gracias a jugadas a balón parado. La tendencia de Mertens y Hazard a meterse hacia adentro termina metiendo a Bélgica en un embudo, focalizando todos los intentos de ataque en el carril central. A pesar de que el centro es un recurso muy utilizado, ninguno viene después de un desborde a linea de fondo. El único jugador capacitado para eso es Gillet, pero el lateral parece tener miedo al espacio dejado a sus espaldas por lo que nunca termina de lanzarse en ataque. De esta manera, cuando Bélgica se ve imposibilitada de entrar mediante combinaciones por el medio, termina lanzando centros “a la olla” intentando aprovechar la altura de Fellaini. Un centro frontal siempre va a ser mucho más facil de defender que uno proveniente de la banda, así que los diablos rojos terminan chocandose con una pared una y otra vez.

Ante Croacia, Wilmots pareció darse cuenta de esto y sobre el final de la  primera parte cambió a los extremos de banda para que Mertens desbordara por fuera, pero lo que ocasionó el movimiento fue un total abandono del flanco izquierdo. Hazard se tiraba para adentro y en esa zona del campo no quedaba nadie. ¿Conclusión? vuelta al esquema inicial en el segundo tiempo.

Embudo belga. 6 jugadores en el carril central.

Otro problema a señalar es que parecería que el entrenador belga todavía no se ha decidido por los jugadores ideales para ocupar las posiciones de mediocentro, box to box y delantero centro. Ante Croacia, el ex-jugador del Schalke pareció apostar por un centro del campo con más control del balón y sentó a Fellaini para situar a Steven Defour en la base de la jugada. Con este movimiento, Witsel era colocado más arriba, rol donde nunca terminó de sentirse comodo. Si bien es cierto, que el ex-Benfica tiene una mejor visión de juego que el del Everton y por consiguiente es capaz de filtrar un pase a la espalda de la defensa, cuando Bélgica se asentaba y él tenía que pisar área su presencia en ella no significaba ninguna amenaza para la defensa croata dada su baja estatura. Los centros desde la frontal tenían aún menos efecto que contra Gales. Además, Witsel no es capaz de cubrir tanto espacio como Fellaini (casi nadie lo es) por lo que a la hora de sacar el balón jugado el que tenía que bajar era Dembele, lo cual hacía que los diablos rojos perdieran calidad en la salida.

El problema del delantero centro merece un parrafo aparte. Contra Gales jugó Mirallas, que aportó una gran movilidad y caídas a banda constantes, pero nunca pareció poner en verdadero aprieto a la defensa rival, por lo que contra Croacia el elegido fue Benteke. El  jugador congoleño al tener un gran poderío físico permitía a Bélgica salir con balones largos con el objetivo de bajarlos a la segunda linea, pero a pesar de esto, su aporte terminó siendo bastante pobre. Dado el nivel de ambos es difícil entender que Wilmots haya recurrido tan poco a un Romelu Lukaku, quien en los minutos que ha jugado en el West Bromwich esta temporada mostró estar en un gran estado de forma. Quizás cuando el ex-delantero del Anderlecht termine de ganarse un puesto de titular en The Hawthorns, suba en la lista de alternativas del entrenador belga.

No fue un buen comienzo en general para la generación dorada, pero también es hora de volver a repetir que a esta altura de la temporada es difícil hacer veredictos finales. Esa falta de chispa en ataque también puede ser explicada por el todavía precario estado de forma de los jugadores. Conforme pasen los meses y las piernas se hagan más ligeras Hazard, Witsel y Fellaini van a ser capaces de generar ocasiones a pesar del “embudo”. Habrá que esperar entonces para medir el verdadero potencial de lo que es la plantilla más estimulante de Europa. Estaremos al tanto.

Argentina-Paraguay: Cómo unir las dos mitades

Parece mentira, pero la Argentina estuvo a punto de desperdiciar los dos mundiales en el apogeo de su máxima estrella, poniendolo bajo el mando de dos entrenadores limitadísimos. Era desesperante ver como un país, que contaba con el talento de Simeone, Bielsa, Gallego, Pekerman y un largo etcétera, se encomendaba una y otra vez a experimentos con novatos sin experiencia en la élite. Por suerte, tras el ridículo en la última Copa América, la AFA por fín reaccionó y le entregó el cargo a un técnico competente y con un plan.

Alejandro Sabella, como sus predecesores, ha tenido que enfrentarse al conflicto que genera tener al mismo tiempo a la mejor generación de atacantes de la historia del país y a una de las lineas defensivas más limitadas. Esto, sumado a la total ausencia de un mediocentro capaz de unir ambas mitades, convierte la dirección de la selección argentina en una de las tareas más complicadas del mundo, pero, a diferencia de los anteriores entrenadores, Sabella no se ha disparado en el pie.

Hoy, la albiceleste tiene por fin un esquema que los jugadores entienden y del que están convencidos. Los últimos resultados, además, han inyectado de confianza al grupo, que se cree capaz de ganarle a cualquiera. Aún así, se puede observar en cada partido las limitaciones de la plantilla y la victoria ante Paraguay no fue una excepción.

Desde el declive final de Verón (no sorprende que continuara siendo convocado hasta hace tan poco) la Argentina ha adolecido de la falta de un jugador capaz de superar la primera linea de presión rival con un pase entre lineas. Fernando Gago, actual mediocentro titular, posee una gran visión de juego, pero para elegir bien necesita muchísimo tiempo y ante la más mínima presión rival suele equivocarse, dado a que no posee la técnica suficiente como para poder escapar de esta. La alternativa, Éver Banega, en teoría estaría mucho mejor capacitado para realizar esa tarea, pero sus constantes lesiones le han impedido hacerse con el puesto y toda vez que ha entrado en juego no ha dado la talla. Este agujero en la base de la jugada hace que la Argentina suela “partirse en dos”, ya que el equipo nunca logra superar la linea de mediocampistas rival y conectar con los atacantes. Además, la posibilidad de saltarse este paso con un balón largo no es una opción, ya que dentro de la plantilla no cuenta con ningún “delantero tanque”, capaz de bajar el balón para la llegada de la segunda linea. Por consiguiente, defender ante Argentina solía ser demasiado fácil: tener las lineas juntas y cerrar espacios era suficiente para aíslar completamente a los delanteros. Los dos recientes empates contra la selección de Bolivia son un retrato perfecto de este problema. Justamente el último de estos, ya bajo la dirección de Sabella, fue un punto de inflexión para el ex-entrenador de Estudiantes, que a partir de ese momento decidió darle un vuelco a su esquema y enfrentar esta carencia de una forma diferente

6 abajo, Di María y 3 arriba

”Pachorra” para a su equipo en un 4-3-3 con Di María como falso interior y Messi como enganche. Cuando el equipo se ve incapacitado de superar la linea media rival mediante un pase, la tarea pasa a los dos rosarinos, que mediante conducciones y aprovechando su excepcional gambeta intentan romper la presión rival, lograr que Argentina se plante en 3/4 y pasar a fase ofensiva. Esto, obviamente, conlleva un riesgo muy alto. Constantes intentos de regate en la zona media siempre producen pérdidas comprometedoras y dado el limitado talento de los zagueros argentinos, Sabella ha decidido blindar la transición defensiva de su equipo. Por esto, los laterales apenas se proyectan en ataque y la albiceleste siempre cierra atrás con cuatro y el mediocentro (Mascherano o Braña). La defensa nunca va a recular teniendo que mirar de frente a su portero, que la Argentina sufra un gol de contragolpe va a ser muy muy difícil.

Una vez superada esta primera tarea e instaurado el ataque estático, Messi es más conductor que nunca. Los dos delanteros se abren para quitarle rivales en la frontal y se ofrecen tanto en profundidad a la espalda de la defensa como en apoyo para hacer una pared que acabe con un disparo desde la frontal del ’10’. Lio ha explotado, 10 tantos en los últimos 6 partidos y toneladas de confianza extra. Donde antes dudaba, ahora insiste.

A falta de pase, gambeta.

La segunda vía ofensiva del equipo de Sabella es el contragolpe. La selección argentina no aspira nunca a controlar la posesión y es que teniendo a tres flechas adelante, intentar pasarse todo el partido en ataque estático sería un error. Cuando no tiene el balón, los tres delanteros son completamente liberados de las tareas defensivas y la Argentina se planta en un 4+3 en la frontal del área, esperando robar y salir a la contra con Di María como conductor. Es razonable pensar que esta opción se verá mucho más seguido contra rivales de mayor jerarquía contra los cuales las conducciones en la mitad de la cancha no surtan efecto. Si no puedes crearte los espacios por ti sólo, espera a que te los cree el rival.

Messi, Higuaín y Lavezzi ni salen en la captura

Contra Paraguay, a Argentina todo le fue más fácil. La ausencia de una presión adelantada le daba a Gago todo el tiempo del mundo para decidir y filtrar a un atacante. Por consiguiente, las conducciones de Messi y Di María en la mayoría de los casos no fueron necesarias. La albiceleste superaba la primera linea guaraní con bastante facilidad. Aún así se pudo observar que si el rival adelanta lineas y va a buscar al mediocentro argentino, el equipo de Sabella se resiente bastante. Las pocas veces que los volantes paraguayos se acercaron al mediocampista del Valencia el balón terminó en un balón largo de Romero y la consiguiente recuperación guaraní. Viendo esto, resultó bastante contradictorio que el conjunto de Pelusso no lo hiciese más seguido, dejando una imagen de improvisación bastante marcada. Malas  sensaciones para la selección paraguaya, que tras Ecuador y Bolivia mostró el nivel más pobre de la jornada. Habrá que esperar las fechas siguientes para ver cómo reacciona el conjunto de Sabella ante un rival que sí intente explotar sus puntos débiles.

Gago busca una salida, nadie se lo impide.

Faltan dos años, pero podemos decir que la selección argentina se encuentra en buen camino para llegar en un gran nivel a Brasil 2014. De ser ese el caso, habremos dado un gran paso para que el evento cumbre de este deporte no muestre un nivel tan pobre como en la última ocasión.