Apuntes de las eliminatorias sudamericanas: Tabárez, Sabella y Sampaoli

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1. Uruguay-Colombia: El plan de Tabárez

Cerrado partido en Montevideo que se terminó decidiendo en los últimos instantes. Las bajas de Godín y Lugano obligaron a Tabárez a alinear al joven José Gimenez en el centro de la defensa y ante la amenaza de un inspirado Radamel Falcao, el entrenador uruguayo decidió protegerlo: repliegue bajo, líneas muy juntas y juego directo sobre Cavani. Del otro lado, Pekerman presentó su alineación más conservadora en lo que va de la eliminatoria con Aguilar y Sánchez en el doble pivote y John Medina como lateral derecho.

Pocas cosas funcionaron bien en el primer tiempo. Colombia lograba plantarse en 3/4 gracias a los apoyos de Falcao y los movimientos de James, pero una vez ahí sufría muchísimo para generar ocasiones. El ‘10’ fue de los pocos jugadores que cumplieron con las expectativas en la selección cafetera, sabiendo leer perfectamente cuándo cerrarse para generar superioridades numéricas en el centro y cuándo abrirse para conectar con Zuñiga y darle amplitud a su equipo. Fue justamente en este último apartado donde Colombia tuvo más problemas. Guarín tendía a cerrarse y Medina era demasiado conservador en sus movimientos, causando que el equipo de Pekerman terminara desaprovechando por completo su carril derecho. Esto le facilito muchísimo el achique de espacios a una esforzada Uruguay que defendió sin problemas pese a contar con una inédita línea defensiva. La celeste robaba y buscaba de inmediato a sus dos puntas con balones largos. El plan no era malo, Cavani y Suárez son muy superiores a Perea y Yepes y ganaron la gran mayoría de sus duelos directos. El problema fue que Lodeiro, único mediapunta, tuvo una noche muy desafortunada y  no supo aprovechar nunca los múltiples balones ganados por sus compañeros. No lo ayudó la conservadora postura del doble pivote colombiano que nunca perdió la posición. El ‘14’ vivió en una constante inferioridad numérica.

Había que cambiar cosas en la segunda mitad y Tabárez fue el primero en mover sus fichas. Gargano ingresó en lugar de Alvaro Gonzalez para cerrar por completo la banda de James y proteger aún más a un Gimenez que había sufrido muchísimo defendiendo a Falcao. Además, Stuani sustituyó a Lodeiro y Suárez pasó a jugar de mediapunta. El delantero del Liverpool realizó una mucho mejor tarea recibiendo los rechaces de la defensa colombiana y las contras de Uruguay mejoraron sustancialmente. Colombia siguió sin generar verdaderas ocasiones, pero Pekerman esperó hasta el minuto 69 para darle entrada a Cuadrado en lugar de Teófilo Gutierrez. El objetivo del cambio era claro: activar su banda derecha. El hecho de que el carrilero de la Fiorentina haya ingresado en lugar de un delantero deja claro que Pekerman estaba contento con el 0-0. No pudo ser. Dos minutos después Tabárez decidió activar la última parte de su plan con la entrada de Gastón Ramírez en lugar del Cebolla Rodríguez. Habían aguantado 70 minutos, tocaba arriesgar.

Las cosas no pudieron salirle mejor al entrenador uruguayo. Dos goles en 4 minutos le dieron la victoria a su equipo que cada vez esta más cerca de Brasil 2014. Tabárez ha demostrado una gran lectura de campo durante todas las eliminatorias y si bien su equipo flaqueo durante algún tramo de las mismas, no cabe duda de que, en caso de clasificarse al mundial,  su selección va a ser una de las más duras de todo el torneo. Quedan dos fechas de infarto.

2. Paraguay-Argentina: La trampa de Sabella

Cuando un equipo no puede doblegar a la defensa rival, los entrenadores suelen quitar un defensa y poner a un delantero para incitar al otro equipo a salir y conceder espacios. Así, buscan cambiar un partido de 0 ocasiones por un intercambio de golpes del que esperan salir ganando. La Argentina de Sabella plantea este escenario desde el minuto 1 de cada encuentro. El 7+3 en el que suele partirse el equipo no es más que un anzuelo. El rival lo ve y no puede evitar sumar jugadores en ataque, ¡si parece tan frágil! Grave error. La albiceleste tiene lo que probablemente sea el mejor contragolpe a nivel de selecciones del mundo. Si Messi en espacios cerrados marca brutales diferencias, en campo abierto es prácticamente imparable. Esto sumado al espléndido estado de forma que atraviesa Di María y al hecho de que al equipo le sobren goleadores en todas sus líneas, hace que atacar a Argentina sea demasiado riesgoso para casi cualquier rival. Eso le pasó a Paraguay ayer. El equipo de Genes aceptó entrar en un intercambio de golpes y terminó goleado en su propio estadio. A Sabella el Plan A ya le funciona a la perfección. Queda saber qué hará el ex-entrenador de Estudiantes cuando se enfrente a un equipo que lo arrincone hasta impedirle salir a la contra. Sobre el final del partido Banega ingresó en lugar de Agüero y el equipo pasó a jugar con un 4-4-2 más conservador. Del éxito de ese plan B depende gran parte del futuro de Argentina.

3. Chile-Venezuela: La roja de Sampaoli

La última vez que analizamos a la selección chilena, el equipo de Sampaoli tenía dos claras falencias. La extrema movilidad del Alexis Sánchez, el 9 del esquema del entrenador argentino, no paraba de generar agujeros en las defensas rivales que Chile desperdiciaba porque no tenía a alguien que los aprovechara. Por otra parte, La Roja pecaba constantemente de una excesiva verticalidad que le impedía acumular jugadores en la fase ofensiva y, por consiguiente, hacía que generar una ocasión fuera realmente difícil. En su partido del fin de semana contra Venezuela, la selección chilena mostró claras mejoras en ambos apartados, muestra clara de que el ex-entrenador  de la U de Chile es sin duda uno de los mejores del continente. Sampaoli planteó un 4-3-3 con Jorge Valdivia como falso extremo izquierdo. El mago dotó inmediatamente al equipo de esa pausa en 3/4 que tanta falta le había hecho hasta el momento. Cuando tienes a dos de los laterales más determinantes de la eliminatoria, si logras retenerla lo suficiente como para que ambos puedan sumarse al ataque sin descompensar al equipo, los resultados pueden ser devastadores para la defensa rival. Así fue. Valdivia no paró de filtrar balones hacia los desmarques de Mena e Isla que le ganaron una y otra vez la espalda a la defensa venezolana. La actuación del equipo fue soberbia y cuando Arturo Vidal decretó el 3-0 final, el Estadio Nacional estalló en jubilo. El interior de la Juventus es uno de los mejores llegadores del mundo y, junto a Vargas, explotó a la perfección los espacios generados por los apoyos de un inspiradísimo Alexis Sánchez. El once inicial impresiona y el sistema comienza a funcionar. Es hora de añadir a La Roja de Sampaoli a la lista de grandes tapados para Brasil 2014. Son un equipazo.

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Argentina-Paraguay: Cómo unir las dos mitades

Parece mentira, pero la Argentina estuvo a punto de desperdiciar los dos mundiales en el apogeo de su máxima estrella, poniendolo bajo el mando de dos entrenadores limitadísimos. Era desesperante ver como un país, que contaba con el talento de Simeone, Bielsa, Gallego, Pekerman y un largo etcétera, se encomendaba una y otra vez a experimentos con novatos sin experiencia en la élite. Por suerte, tras el ridículo en la última Copa América, la AFA por fín reaccionó y le entregó el cargo a un técnico competente y con un plan.

Alejandro Sabella, como sus predecesores, ha tenido que enfrentarse al conflicto que genera tener al mismo tiempo a la mejor generación de atacantes de la historia del país y a una de las lineas defensivas más limitadas. Esto, sumado a la total ausencia de un mediocentro capaz de unir ambas mitades, convierte la dirección de la selección argentina en una de las tareas más complicadas del mundo, pero, a diferencia de los anteriores entrenadores, Sabella no se ha disparado en el pie.

Hoy, la albiceleste tiene por fin un esquema que los jugadores entienden y del que están convencidos. Los últimos resultados, además, han inyectado de confianza al grupo, que se cree capaz de ganarle a cualquiera. Aún así, se puede observar en cada partido las limitaciones de la plantilla y la victoria ante Paraguay no fue una excepción.

Desde el declive final de Verón (no sorprende que continuara siendo convocado hasta hace tan poco) la Argentina ha adolecido de la falta de un jugador capaz de superar la primera linea de presión rival con un pase entre lineas. Fernando Gago, actual mediocentro titular, posee una gran visión de juego, pero para elegir bien necesita muchísimo tiempo y ante la más mínima presión rival suele equivocarse, dado a que no posee la técnica suficiente como para poder escapar de esta. La alternativa, Éver Banega, en teoría estaría mucho mejor capacitado para realizar esa tarea, pero sus constantes lesiones le han impedido hacerse con el puesto y toda vez que ha entrado en juego no ha dado la talla. Este agujero en la base de la jugada hace que la Argentina suela “partirse en dos”, ya que el equipo nunca logra superar la linea de mediocampistas rival y conectar con los atacantes. Además, la posibilidad de saltarse este paso con un balón largo no es una opción, ya que dentro de la plantilla no cuenta con ningún “delantero tanque”, capaz de bajar el balón para la llegada de la segunda linea. Por consiguiente, defender ante Argentina solía ser demasiado fácil: tener las lineas juntas y cerrar espacios era suficiente para aíslar completamente a los delanteros. Los dos recientes empates contra la selección de Bolivia son un retrato perfecto de este problema. Justamente el último de estos, ya bajo la dirección de Sabella, fue un punto de inflexión para el ex-entrenador de Estudiantes, que a partir de ese momento decidió darle un vuelco a su esquema y enfrentar esta carencia de una forma diferente

6 abajo, Di María y 3 arriba

”Pachorra” para a su equipo en un 4-3-3 con Di María como falso interior y Messi como enganche. Cuando el equipo se ve incapacitado de superar la linea media rival mediante un pase, la tarea pasa a los dos rosarinos, que mediante conducciones y aprovechando su excepcional gambeta intentan romper la presión rival, lograr que Argentina se plante en 3/4 y pasar a fase ofensiva. Esto, obviamente, conlleva un riesgo muy alto. Constantes intentos de regate en la zona media siempre producen pérdidas comprometedoras y dado el limitado talento de los zagueros argentinos, Sabella ha decidido blindar la transición defensiva de su equipo. Por esto, los laterales apenas se proyectan en ataque y la albiceleste siempre cierra atrás con cuatro y el mediocentro (Mascherano o Braña). La defensa nunca va a recular teniendo que mirar de frente a su portero, que la Argentina sufra un gol de contragolpe va a ser muy muy difícil.

Una vez superada esta primera tarea e instaurado el ataque estático, Messi es más conductor que nunca. Los dos delanteros se abren para quitarle rivales en la frontal y se ofrecen tanto en profundidad a la espalda de la defensa como en apoyo para hacer una pared que acabe con un disparo desde la frontal del ’10’. Lio ha explotado, 10 tantos en los últimos 6 partidos y toneladas de confianza extra. Donde antes dudaba, ahora insiste.

A falta de pase, gambeta.

La segunda vía ofensiva del equipo de Sabella es el contragolpe. La selección argentina no aspira nunca a controlar la posesión y es que teniendo a tres flechas adelante, intentar pasarse todo el partido en ataque estático sería un error. Cuando no tiene el balón, los tres delanteros son completamente liberados de las tareas defensivas y la Argentina se planta en un 4+3 en la frontal del área, esperando robar y salir a la contra con Di María como conductor. Es razonable pensar que esta opción se verá mucho más seguido contra rivales de mayor jerarquía contra los cuales las conducciones en la mitad de la cancha no surtan efecto. Si no puedes crearte los espacios por ti sólo, espera a que te los cree el rival.

Messi, Higuaín y Lavezzi ni salen en la captura

Contra Paraguay, a Argentina todo le fue más fácil. La ausencia de una presión adelantada le daba a Gago todo el tiempo del mundo para decidir y filtrar a un atacante. Por consiguiente, las conducciones de Messi y Di María en la mayoría de los casos no fueron necesarias. La albiceleste superaba la primera linea guaraní con bastante facilidad. Aún así se pudo observar que si el rival adelanta lineas y va a buscar al mediocentro argentino, el equipo de Sabella se resiente bastante. Las pocas veces que los volantes paraguayos se acercaron al mediocampista del Valencia el balón terminó en un balón largo de Romero y la consiguiente recuperación guaraní. Viendo esto, resultó bastante contradictorio que el conjunto de Pelusso no lo hiciese más seguido, dejando una imagen de improvisación bastante marcada. Malas  sensaciones para la selección paraguaya, que tras Ecuador y Bolivia mostró el nivel más pobre de la jornada. Habrá que esperar las fechas siguientes para ver cómo reacciona el conjunto de Sabella ante un rival que sí intente explotar sus puntos débiles.

Gago busca una salida, nadie se lo impide.

Faltan dos años, pero podemos decir que la selección argentina se encuentra en buen camino para llegar en un gran nivel a Brasil 2014. De ser ese el caso, habremos dado un gran paso para que el evento cumbre de este deporte no muestre un nivel tan pobre como en la última ocasión.