Lucas Mugni: La joya santafesina

El fútbol argentino está en crisis. Hace cinco años que sus selecciones juveniles no destacan a nivel internacional. El año pasado, la sub-23 ni siquiera logró clasificarse a las olimpiadas de Londres, donde debían defender el oro. Los jovenes talentos del país ya no son codiciados por los grandes equipos de Europa y los clubes tienen que conformarse con venderlos a ligas de segundo nivel o equipos de mitad de tabla por mucho menos de lo que recibían antes. Esto, sumado a escalofriantes casos de corrupción en gran parte de los equipos grandes, ha llevado a un deterioro económico en la liga que se ha visto reflejado en el nivel futbolístico de la misma.

Hoy en día en el campeonato argentino no se juega bien al fútbol y es difícil encontrar equipos que ofrezcan algo distinto. Colón de Santa Fé es uno de ellos. Dirigido por Roberto Sensini, leyenda del Udinese, el conjunto sabalero despliega un juego reconocible y coherente, aspectos suficientes para destacar dentro de la liga. En el centro de las miradas encontramos a la estrella del equipo, Lucas Mugni. El jóven de 20 años es una de las mayores promesas del país y destaca cada jornada luciendo el 10 en la espalda, hecho que en la Argentina, cuna de Maradona, Bochini y Alonso, no es poca cosa. ¿Cuáles son sus virtudes y dónde está su techo? Hoy lo analizamos.

Sensini tiene en sus manos a una de las máximas promesas de su país.

Sensini para a su equipo en un 4-4-2 y coloca a Mugni de volante izquierdo unos metros por delante del doble pivote. Al sacar el balón, el santafesino tira un desmarque de apoyo por detrás de la linea de mediocampistas rivales, para recibir el balón de espaldas. Es aquí donde el ’10’ puede mostrar una de sus grandes virtudes. Lucas tiene un físico impropio para su edad y un excelente manejo del balón, por lo que es capaz de cubrir el esférico lo suficiente como para que Bastía y Prediger encuentren el espacio libre para recibir de cara. El recurso es tan efectivo que el conjunto sabalero lo utiliza hasta en los saques de banda, donde el receptor siempre es el joven crack argentino. Mugni baja el balón con una facilidad pasmosa y lo retrasa, descongestionando la presión rival. Los dos centrocampistas suelen entonces prolongar hacia las corridas en largo de los dos laterales. Colón logra salir de su campo con mucha naturalidad.

Mugni recibe de espaldas, controla y descarga. Colón sale.

Una vez que su equipo se instala en 3/4, Sensini ordena a sus dos mediocampistas más adelantados que se cierren. Los dos carriles externos pasan entonces a ser ocupados por las subidas de Uribarri y Caire y las caidas a banda de Curuchet. Con este movimiento Mugni asume una posición mucho más centrada, lugar donde marca verdaderas diferencias y pasa a ser el eje del ataque del conjunto sabalero. El ’10’ se acerca al balón para recibir siempre entre lineas. Su excelsa técnica le permite retenerlo y hacer una pausa para permitir que sus compañeros den un paso hacia adelante y se junten arriba. Para lograr esto Mugni cuenta con un amplio repertorio que hace que su juego sea muy agradable a la vista. Pisadas, giros, fintas, todo lo necesario para extender su dominio del balón un segundo más. En un fútbol que suele ir a mil por hora como el argentino, el repentino cambio de ritmo que supone cada contacto del ’10’ con el balón abre nuevas lineas de pase y genera ventajas. Lucas utiliza entonces su excelsa pegada -es el encargado de todos los balones parados de su equipo- para encontrar al compañero mejor situado para continuar el ataque. El joven argentino domina todos los golpeos. No es raro verlo ejecutar pases liftados hacia la banda, filtrados por detrás de la defensa o al primer toque, para escapar de la presión todo en un mismo partido.

Pero Mugni no es sólo un organizador, también puede batir lineas en conducción mediante su gran regate o disparar desde 30 metros. Además, cuando un lateral desborda por su banda, el ’10’ también es capaz de pisar área y llegar al remate desde segunda linea. Su gol contra Cerro Porteño esta semana así lo demuestra.

Pase liftado por encima de la defensa.

A pesar de todas estas virtudes, es necesario recalcar algunos defectos que podrían perjudicarlo en un eventual desembarco en Europa. Mugni necesita entrar constantemente en contacto con el balón, por lo que cuando no lo tiene suele acercarse demasiado al poseedor de este intentando recibir. Esto lleva a que cada contacto suyo, sea rodeado de adversarios y por más que su genial técnica haga que esto normalmente no sea un problema, sus movimientos limitan la ocupación de espacios de su equipo. El ’10’ nunca explota las zonas vacias con sus desplazamientos, no las sabe leer. Esto en Europa puede hacer que sea muy fácil anularlo. Lucas tiene que aprender a alejarse del balón para poder recibir con más tiempo y más opciones y permitirle a su equipo crear amenazas en todos los carriles.

Por último también cabe mencionar que si bien a la hora de defender suele regresar a su posición de volante izquierdo y probablemente no sufra el clásico problema de aclimatación del enganche argentino en Europa, su repliegue en la transición defensiva tiende a ser muy lento. Esto lleva a que Bastía tenga que realizar largas coberturas laterales, exponiendo el centro de la defensa hasta que Lucas haya regresado. Además, una vez que logra asumir una posición defensiva, su marca tiende a ser muy floja y su ocupación de espacios bastante deficiente. En las grandes ligas del mundo, esto llevaría automaticamente a la creación de constantes 2 contra 1 del rival contra el lateral izquierdo de su equipo y por consiguiente es un defecto a pulir si quiere triunfar en el viejo continente.

Al ver jugar a Lucas es imposible no recordar la figura de su máximo ídolo. Su forma de correr y de cubrir el balón son lo más cercano que se ha visto a Román desde que el ’10’ de Boca saltara a la fama mundial. Obviamente el techo de Mugni es más bajo que el de la leyenda Xeneize, pero el santafesino tiene las armas suficientes como para dejar su huella en el deporte. Probablemente, como la mayoría de talentos argentinos hoy en día, emigre a un club de media tabla en Europa. Una vez ahí, le tocará demostrar de qué está hecho. Seguro que todo su país estará expectante.

Mugni juega hoy, 30 de septiembre, a las 22:15 hora española.
Anuncios

Santos-U de Chile: Sudamérica se luce en el Pacaembú

La Recopa Sudaméricana se disputó por primera vez en 1988. El objetivo era enfrentar a lo campeones de las dos competiciones de clubes de Sudamérica, intentando emular el formato europeo para encontrar a un campeón del continente. Los años pasaron y la Supercopa Libertadores fue eliminada para darle lugar a la Mercosur y más tarde a la Sudamericana. Con el inicio de esta última empieza lo que podemos llamar la “era moderna” de la competición que, gracias al apoyo de grandes sponsors, cada vez gana más relevancia en la zona.

Aún así, el nivel ofrecido en cada copa tendió a ser bastante pobre. La pésima organización del calendario en la CONMEBOL hace que ambos conjuntos tengan que disputar el partido varios meses después de haber levantado sus respectivos trofeos. Esto sumado a la tradicional fuga de talento en los campeones sudamericanos, hace que los equipos que juegan la Recopa, disten mucho de los que lograron conquistar Libertadores y Sudamericana respectivamente.

Este año por fin fue una excepción. Tanto la Universidad de Chile, como el Santos retienen un nivel parecido al del año pasado. Los chilenos cuentan con uno de los proyectos más estables del continente y de la mano de Sampaoli han conseguido reinventarse tras las numerosas ventas y mantenerse en la élite. Lo del conjunto brasileño es más simple, han logrado retener a Neymar, que es por una aplastante diferencia el mejor jugador de Sudamérica y es capaz de decidir cualquier choque por si solo. Los dos equipos llegaron a las semifinales de la Libertadores este mismo año, por lo que se esperaba mucho del encuentro y este no defraudó. Ayer pudimos ver lo que probablemente fue la mejor Recopa de todos los tiempos.

Sampaoli ha edificado un equipo admirable.

Sampaoli modificó su once inicial con respecto a la ida dando entrada a Osvaldo González y Sebastían Ubilla para formar un 4-2-2-2 muy ofensivo con el que buscó mandar desde un principio. Los chilenos ejercieron una intensidad brutal en el primer tiempo con la que lograron hacerse del control del balón y encerrar al Santos contra su area. A la hora de sacar el balón jugado, Martínez bajaba a recibir de los centrales y buscaba a Aránguiz en corto o a Mena en profundidad. El lateral chileno es la principal via de salida de su equipo y aprovecha su cambio de ritmo, para mediante paredes con Lorenzetti, plantarse en campo rival, tirar un dentro-fuera y devolvérsela a sus compañeros de cara. Una vez instalada en 3/4 la U lleva a cabo una serie de permutas ofensivas que lo hacen ser uno de los equipos más vistosos de Sudamérica. Contra el Santos, la ocupación de las bandas no era tarea de los teoricos extremos, sino de los dos delanteros. Tanto Gutierrez como Ubilla caían frecuentemente a los costados, intentando llevarse consigo a sus marcadores. Con este movimiento intentaban crear un espacio para la llegada desde segunda linea tanto de Rodríguez como de los dos mediocampistas centrales, que tenían libertad para llegar a zonas de remate. Sampaoli, fiel admirador de Bielsa, no tiene reparos en sumar hasta 7 efectivos en el último cuarto, descuidando la transición defensiva posterior, de las consecuencias de eso hablaremos más tarde.

Mención aparte  en el ataque azul merece Gustavo Lorenzetti. El argentino es el jugador contextual del equipo y tiene libertad de moverse por los tres carriles. El ’22’ suele partir desde la banda izquierda, donde aprovecha el movimiento antes mencionado de Mena para recibir de cara y con tiempo. Desde esta posición administra todo el ataque del equipo chileno, siendo el principal lanzador en la ofensiva, eligiendo siempre la mejor opción para acelerar la posesión y generar ocasiones de gol. Además, cuando la salida por la izquierda no funciona, el ex-Rosario Central tira un desmarque de apoyo, habilitándo una linea de pase extra para la descarga de Martínez. El argentino tuvo un gran encuentro y fue uno de los principales responsables de que la U dominara la posesión durante todo el partido.

La U suma 7 hombres en el último cuarto. El Santos espera replegado.

El principal problema del equipo de Sampaoli fue que el Santos no siente ninguna incomodidad en cederle el balón al contrario y castigarlo en transiciones. Ramalho paró a su equipo en su tradicional 4-2-3-1 y le ordenó un repliegue muy profundo. Arouca y Adriano se paraban muy cerca de la linea defensiva y le cerraban todos los espacios al equipo chileno. Ambos tuvieron una gran actuación y fue en gran parte mérito suyo que la posesión de la U terminara siendo estéril por gran parte del encuentro. Una vez robado el esférico, el Santos buscaba por medio de un balón largo los desmarques de apoyo de Neymar. El ’11’ como no podía ser de otra manera fue el mejor jugador del encuentro y sacó a relucir una vez más sus inmensas cualidades.

El capitán peixe se mueve por los tres carriles haciendo uso de su infravaloradísimo juego sin balón para buscar siempre el espacio libre y permitirle salir a su equipo mediante apoyos. Una vez que el Santos ha logrado transitar hasta 3/4, la pelota vuelve a él, para que mediante sus conducciones cree ventajas en ataque. Neymar no es ni mucho menos un jugador autosuficiente, su juego crece cuando tiene compañeros a su alrededor para tirar paredes y Ramalho ha creado un esquema que intenta sacar lo máximo de la joya brasileña. Anderson parte en teoría de la mediapunta, pero su trabajo es ocupar siempre el espacio que Neymar deja libre. De esta manera, si el crack conduce hacia el centro, el ‘8’ se mueve al extremo izquierdo para intentar aprovechar el arrastre producido con el movimiento.  Adelante, Ramalho pone adelante a André, delantero tanque cuyas únicas labores son fijar a los centrales rivales, agrandando el espacio de maniobra del ’11’ y ofrecerse como pared en vertical. Así llegó el primer gol del peixe. Anderson recibía con ventaja en el carril izquierdo y le entregaba el balón a Neymar, que gracias al arrastre de André tenía espacio para maniobrar. Pared con el ‘9’. Gol.

A pesar de dominar la posesión, el conjunto de Sampaoli se fue al descanso por detrás en el marcador. El Santos supo interpretar a la perfección los espacios atrás dejados por el equipo chileno y creo varias ocasiones de gol. La ventaja brasileña pudo ser mayor, pero la gran actuación de Johnny Herrera mantuvo vivo el partido.

Neymar lee a la perfección los espacios y ataca la zona débil de la U. Penal.

Si el planteamiento de la U había sido ofensivo en el primer tiempo, tras la pausa Sampaoli terminó de jugársela. Rodríguez le dejó su lugar a Francisco Castro, extremo clásico que jugó pegado a la banda. El entrenador argentino buscaba así, abrir el campo y crear más espacios activando el carril derecho, que dado a la tendencia interior del ‘6’ y las pocas subidas de Acevedo había sido desaprovechado. Además, el lateral era ordenado a incorporarse mucho más al ataque, dejando a los dos centrales solos a la hora de cerrar. Por último, Marioni ingresaba en lugar de Aránguiz, dotando al equipo de un arma extra para el último pase y dándole más verticalidad a las posesiones de la U.

 Obviamente, esta táctica tan arriesgada le daba aún más espacio al Santos una vez que recuperaba el balón y el peixe pudo sentenciar el partido en varias contras que terminaron en amarillas para los defensores chilenos. Justamente en una de estas faltas, Bruno Rodrigo se elevaba por encima de la defensa y decretaba el 2-0. El tanto del defensa fue un golpe fatal para la moral de los chilenos, que veían una vez más como todos sus esfuerzos terminaban siendo estériles y en cambio eran castigados con otro gol en contra. Tras unos cuantos intentos más la U terminó bajando los brazos y los últimos 20 minutos acabaron siendo bastante intrascendentes. El Santos de Neymar ganó la Recopa Sudamericana, su sexto título en tres años.

 El fútbol sudaméricano puede ofrecer pocos partidos mejores que este. La U de Chile demostró una vez más ser un enorme equipo, mostrando una valentía asombrosa y una infinidad de recursos para dominar al Santos en todo un Pacaembú. Lástimosamente para ellos, los brasileños tiene a un jugador que está a años luz de sus pares en el continente. La espera para ver a Neymar en Europa se hace interminable. El emigrar tan tarde como tiene planeado, podría hasta limitar su enorme crecimiento. Sea como sea, no hay duda alguna de que el club que logre ficharlo habrá dado un enorme paso para dominar Europa en el siguiente lustro. Sí, así de bueno es.

Liverpool-Manchester United: Crisis en la clase alta

Steven Gerrard guarda en su casa una colección bastante grande de camisetas intercambiadas después de cada partido de su basta carrera, ninguna de ellas es del Manchester United. Así de grande es el North West Derby que enfrenta a los dos equipos más ganadores de Inglaterra. Entre Liverpool y Manchester United acumulan 37 ligas y 8 copas de Europa. El partido entre ambos es quizás lo más cercano a un clásico nacional que puede ofrecer la liga y desde que los Red Devils lograron finalmente superar el número de títulos nacionales de los Reds, la rivalidad se ha intensificado hasta puntos inimaginables hace algunos años.

Ayer en Anfield Road ambos equipos se enfrentaron en el que probablemente era el encuentro más esperado de la jornada. Las expectativas eran máximas. Aún así, el partido fue bastante mediocre y sacó a relucir las distintas carencias de cada conjunto. Hace unos días hablábamos aquí de la crisis que atraviesan los clubes punteros de Inglaterra y el nivel demostrado no hizo más que reafirmar la teoria. El triunfo del Chelsea en la Champions League la temporada pasada no debe esconder una realidad que es evidente: los equipos de élite en la Premier League juegan muy mal al fútbol.

Probablemente el legado más grande de Sir Alex Ferguson es haberle quitado la hegemonía en el fútbol inglés al Liverpool.

Brendan Rodgers ha implementado en el Liverpool el sistema con el que triunfó en el Swansea y ayer no fue la excepción: 4-3-3 con Joe Allen en la base y Luis Suárez como ‘falso 9’. El galés es el jugador más importante del equipo en la gestación y el principal encargado de sacar el balón en cada posesión red, intentando encontrar a los dos interiores por medio de un pase filtrado. Contra el United, estos dos puestos fueron ocupados por Jonjo Shelvey y Steven Gerrard, que se colocaban siempre un escalón por delante del mediocentro, moviendose entre lineas para poder recibir y continuar el ataque. Cuando Allen era presionado, uno de los dos bajaba para poder así ofrecer una descarga en corto y continuar el ataque. Por medio de estos dos movimientos y gracias al gran partido del ex-jugador del Swansea, el Liverpool logró hacerse con el balón y dominar la posesión. Los reds transitaban hacia el terreno rival con bastante facilidad, pero una vez que era superada esta etapa, aparecían las dificultades.

Una vez instalado en 3/4, el Liverpool carece de armas para crear ventajas y generar ocasiones de gol. La circulación del balón es muy lenta y los de Anfield no logran nunca desacomodar a la linea defensiva rival. Por lo tanto, todo queda reducido a las conducciones de Suárez que desesperado por no recibir nunca el balón en condiciones, se ve forzado a retrasar su posición hasta la linea media para, a partir de ahí, intentar batir lineas con su regate o encontrar las diagonales de los extremos con un pase filtrado. Que el uruguayo esté más capacitado, que los propios mediocampistas reds, para hacer esto último muestra la estremecedora diferencia de nivel entre él y los demas. Al día de hoy, el uruguayo está a años luz de sus compañeros y su frustración en el campo es evidente. Si el rival logra anularlo, el Liverpool termina encadenando posesiones larguisimas, pero totalmente inofensivas. Las estadísticas en este caso no mienten: en los cinco partidos jugados hasta ahora los reds han tenido el 56% de posesión, pero sólo han logrado anotar cuatro goles.

Suárez, desesperado, intenta batir lineas en conducción.

Del otro lado las cosas tampoco se veían mejores. Giggs y Carrick (terrorífico doble pivote) eran superados una y otra vez por la presión de los mediocampistas locales y eran incapaces de encontrar a los delanteros. Eso sumado a que Kagawa se situaba mucho más cerca de van Persie que de la linea media terminaba partiendo al United en dos. Además, las veces que se recurrió al balón largo, Skrtel y Agger realizaron un gran trabajo anulando al delantero holandes, que quedaba constantemente aislado. Así transcurrió todo el primer tiempo. el Liverpool dominaba la posesión sin acercarse al área y el United esperaba para contragolpear, pero cuando lograba recuperar el balón no ejecutaba nunca una transición ofensiva decente. ¿El resultado? Un claro 0-0 al final de la primera mitad.

Scholes le cambió la cara al partido

Ambos entrenadores realizaron cambios al comienzo del segundo tiempo que beneficiaron a sus equipos. Por el lado del Liverpool, Suso sustituía un lesionado Fabio Borini, que había pasado desapercibido por la primera mitad. El joven español dotó inmediatamente al ataque red de la chispa que le había faltado y fue un desborde suyo el que desacomodó por primera vez a la defensa mancuniana propiciando el gol de Gerrard. Por su parte, Ferguson sacaba del campo a Nani y daba entrada a Paul Scholes recorriendo a Giggs a la banda, cambio que terminaría siendo decisivo en el dominio del encuentro.

Tras la expulsión de Shelvey el entrenador escocés reconoció una clara oportunidad para generar una constante superioridad numérica en el mediocampo, así que ordenó a Kagawa el retrasar su posición e influir sobre la zona de Joe Allen. El galés al tener que cubrir al ex-jugador del Borussia Dortmund dejaba a Gerrard solo ante Carrick y un inspirado Scholes, que aprovechó ese constante 2 contra 1 para hacerse con el control del partido. El colorado sigue siendo el mejor pasador de la plantilla de Old Trafford, pero la edad le ha quitado velocidad, por lo que sin espacios tiende a ser anulado facilmente. Con este movimiento Ferguson le aseguraba tiempo y espacio para dictar los tiempos del partido y dirigir las posesiones del United. Los red devils por fin lograron encontrar a su potentísima linea de atacantes y las situaciones se sucedieron hasta que Rafael decretó el empate.

Allen con Kagawa, Gerrard con Carrick. Scholes solo.

Rodgers reaccionó quitando a Sterling y metiendo a Henderson recuperando la igualdad en el mediocampo y en el desarrollo del partido. A partir de la entrada del inglés el encuentro volvió a ser parejo, pero en un error de Agger, Valencia hizo gala de su excelente estado de forma, internandose hasta el area chica y provocando un penalti. Gracias al ecuatoriano, el United se llevó una victoria de Anfield que por la mayor parte del encuentro no mereció.

La expulsión de Shelvey terminó condenando a un Liverpool que ha asimilado la idea de su entrenador, pero que no muerde arriba. El United, en cambio, es incapaz de transitar hacia adelante con naturalidad. Es bastante grave que en pleno 2012 el mejor mediocampista de la plantilla siga siendo Paul Scholes. En Inglaterra hay problemas en la cima, veremos si los de abajo los pueden aprovechar.

Chelsea-Juventus: A falta de Pirlo, Vučinić

4 de Julio del 2006, Stefano Palazzi, fiscal de la federación italiana de fútbol, declaraba culpable del arreglo de partidos en la Serie A al entonces manager de la Juventus Luciano Moggi y castigaba al club turinés con el descenso a segunda división. La consiguiente fuga de estrellas hacia otros equipos no evitó que los bianconeri recuperaran la categoría tan sólo un año después, pero sí los obligó a ver cómo Inter y Milan se repartían los Scudettos mientras ellos quedaban en un segundo plano. Los proyectos pasaban y la Juventus, a pesar de realizar grandes inversiones, era incapaz de armar un equipo que peleara por el título.

Al inicio de la temporada 2011-2012, tras el fracaso de Luigi Delneri la directiva turinesa decidió darle el cargo de entrenador a Antonio Conte, antigua leyenda del club que acababa de lograr el ascenso con el Siena. Los resultados fueron inmediatos. De la mano del entrenador leccesi y su novedoso sistema llegó el tan esperado trigesimo título en la Serie A, conquistado sin conceder una sola derrota. Seis años después del Moggigate la Juventus consiguió por fin ensamblar un equipo ganador. Ahora al proyecto le toca dar un paso más y demostrarle al mundo que la Vecchia Signora está por fin de vuelta en la élite europea. El sorteo le deparó un escenario perfecto para demostrarlo: debút en la casa del Chelsea último campeón. Ayer blues y bianconeri se enfrentaron en lo que seguramente fue, tras el Real Madrid-Machester City del martes, el mejor partido de la jornada.

Oscar sobre Pirlo. Movimiento clave.

Conte no modificó el esquema base que usa en los partidos de liga y paró a su equipo en su habitual 3-5-2 con Lichtsteiner y Asamoah de carrileros y Pirlo en la base. A la hora de sacar el balón, la Juventus suele abrir a sus dos centrales para así ensanchar el campo fabricándole espacio al ex-jugador del Milan para bajar, recibir y crear. Di Matteo, conociendo este movimiento, ordenó a su equipo ignorar las conducciones de Barzagli y Chiellini y centrarse únicamente en la cobertura del cerebro juventino. Oscar cumplió este trabajo optimamente, impidiendo en todo momento que el ’21’ pudiera darse la vuelta y comenzar el ataque turinés. Gracias a esto, la gestación quedaba solamente en las manos de los dos centrales bienconeri, que al no poder recurrir a Pirlo se veían obligados a asumir la tarea de dar el primer pase en cada ataque de su equipo.

Es aquí donde entra en escena la figura del mejor jugador del partido, Mirko Vučinić. Cuando la Juventus iniciaba la jugada, el ‘9’ tiraba un desmarque de apoyo corriendo hacia la linea central. De esta manera le creaba una via de escape a los centrales, que podían descargar con él continuamente y así librarse de la tarea de creación. Cuando el balón llegaba a sus pies, el jugador montenegrino mostraba un abanico de recursos impropio de un delantero centro. Si los mediocampistas lo presionaban, Mirko descargaba de espaldas a un toque para la carrera de un interior al espacio creado. Si en cambio, el Chelsea optaba por dejarlo recibir sin presión, el ex-Roma se giraba y tenía como opciones las rupturas en profundidad de los carrileros y Giovinco o los desmarques de apoyo de Marchisio y Vidal. El montenegrino dió un recital, eligiendo siempre la mejor opción para continuar el ataque. Además, haciendo gala de una excelente técnica, cuando no veía clara ninguna opción de pase, retenía el balón lo suficiente para que todo el equipo diera un paso hacia adelante y se plantara en la mitad contraria. Pirlo lograba entonces recibir por fin de cara y la Vecchia Signora pasaba a ataque posicional. Gracias a Vučinić, la trampa de Di Matteo era superada una vez tras otra y sólo la poca habilidad de Barzagli y Chiellini para filtrar el pase hacia adelante, evitaba que la Juventus se instalara en campo contrario cada vez que quisiera.

Vučinić gira y administra. Vidal ya a la altura de Pirlo.

Del otro lado el Chelsea mostraba una vez más su problema más grave. En el sistema de Di Matteo, ninguno de los 6 jugadores que se pasan la mayor parte del partido detrás la linea del balón es capaz de superar la presión de los centrocampistas rivales mediante un pase. Además al no contar adelante con un jugador fuerte en el juego aéreo los blues no pueden saltarse la étapa de elaboración con un balón largo.

Conte, conciente de esto, ordenó a su equipo no presionar nunca arriba y replegarse en dos lineas dentro de su campo evitando así que los delanteros blues tuvieran lugar para correr y batir lineas en conducción. Hazard, Ramires y compañia son realmente diferenciales cuando atacan al espacio, no cuando reciben el balón al pie, por lo que este movimiento, sumado a la incapacidad de su mediocampo para crearles ventajas en la fase previa, limitaba mucho sus posibilidades. Lampard y Mikel (terrorífico doble pivote), al no ser capaces de superar la linea rival con un pase filtrado, se dedicaban a repartir el juego a las bandas en busca de alguna solución. Es así como la única via de salida blue terminó siendo Ashley Cole, lateral inglés que parece vivir una segunda juventud, que aprovechaba los apoyos de Hazard y Torres para, mediante paredes, avanzar hasta el campo contrario y girar a la defensa bianconeri. De esta forma, los atacantes blues podían recibir de cara y generar peligro. Así llegaron los dos golazos de Oscar. La Juventus, a pesar de haber sido mejor, se marchaba al descanso por debajo en el marcador.

Ashley Cole: única via de salida.

En el segundo tiempo se siguieron viendo las mismas situaciones. El Chelsea, al sólo poder salir mediante Cole, sobrecargaba la banda izquierda simplificando la tarea defensiva juventina. Una muestra clara de esto es que Ramires apenas entraba en contacto con el balón. Intentando solucionar el problema, Di Matteo dió entrada a Bertrand en lugar del ‘7’ brasileño, recorriendo a Hazard a la banda derecha, pero este movimiento no hizo más que anular la influencia del belga en el partido y dificultar aún más la gestación de juego del conjunto de Abramovich.

Conte por su parte, le pidío a Vidal que al sacar el balón se parara al lado de Pirlo. Con el chileno al lado, el ‘21’ podía descargar en corto y salir así de la presión blue. Además, una vez que esta era superada, Chiellini tenía libertad para lanzarse al ataque y sumar así un elemento más al circuito de posesión juventino. Los ataques de la Vecchia Signora se alargaban y el Chelsea era empujado hacia atrás. Sólo faltaba una modificación para terminar de volcar la balanza y el entrenador turinés la realizó cuando el partido entraba en su recta final. Durante todo el encuentro, Giovinco había intentado explotar el espacio creado por el arrastre de Vučinić sobre su marcador hacia el medio campo. El ex-Parma nunca estuvo a la altura del partido, se vió superado por el imponente físico de los centrales blues y tuvo un partido bastante discreto. Viendo esto, Conte lo sustituyó por Quagliarella con resultados inmediatos. El delantero italiano aprovechaba un pase en profundidad de Marchisio a la espalda de la defensa y se plantaba ante Cech decretando el 2-2 final.

Hay pocos retos más difíciles en la Champions que visitar Stamford Bridge y la Juventus pasó la prueba con sobresaliente. Si el disparo de Quagliarella sobre el final entraba, estaríamos hablando de una victoria más que merecida para el equipo de Conte. Habrá que seguir su evolución y observar muy de cerca a Mirko Vučinić, que si mantiene este nivel, tiene lo necesario para marcar verdaderas diferencias en el camino de los bianconeri hacia la gran final de Wembley. La Juventus está de vuelta, ya era hora.

Everton-Newcastle: La clase media inglesa

Los Invincibles de Wenger, el Chelsea de Mourinho, el United de Ronaldo. Durante casi una década la Premier League fue la mejor liga del mundo. En Inglaterra jugaban todas las estrellas y se veía el mejor fútbol. La cumbre llegó en el 2008 cuando red devils y blues se enfrentaron en la final de la Champions en Moscú. Tres de los cuatro semifinalistas habían sido ingleses Nadie les hacía frente. La superioridad era innegable.

Pero una serie de malas decisiones tomadas en los clubes de élite, sumadas a la explosión de España como principal productor de talento en Europa, terminarían acabando con esta hegemonía. Aún así, mientras los grandes bajaban su nivel, la “clase media” inglesa, aprovechando el crecimiento comercial de la Premier y el consiguiente incremento de sus presupuestos, formaba proyectos muy interesantes, fichando bien y barato. Everton y Newcastle son dos buenos ejemplos de esto. En los últimos años a sus plantillas llegaron jugadores de la talla de Cabaye, Fellaini, Demba Ba o Papis Demba Cissé, por precios bajísimos si tomamos en cuenta su rendimiento posterior. Ayer ambos clubes se enfrentaron en un vibrante partido que dejó bastantes detalles interesantes que presentaremos a continuación.

Homenaje a las victimas de Hillsborough antes del encuentro.

4-2-3-1 Todo gira alrededor de Fellaini

David Moyes, entrenador toffee, mantenía su tradicional 4-2-3-1 con Marouane Fellaini en su nueva posición de mediapunta. El belga llegó a Goodison Park para jugar como mediocentro defensivo, posición donde destacó desde un principio encabezando la liga en robos y en entradas ganadas. A pesar de esto, esta temporada, su entrenador ha decidido subirlo un escalón, colocandolo detrás del delantero centro, lugar donde el ’25’ ha terminado de explotar; se ha convertido en el jugador contextual del equipo y en uno de los más diferenciales de la liga. Aprovechando su 1,94 y su magnifica técnica, Fellaini es el primer recurso del Everton a la hora de sacar el balón. Contra el Newcastle, se colocaba siempre entre las lineas rivales, tirando desmarques de apoyo para recibir el balón del doble pivote conformado por Neville y Osman. Cuando esto sucedía, Marouane ‘pivoteaba’, cubriendo el balón lo suficiente como para que tanto los laterales como los mediocentros lograran dar un paso hacia adelante y él pudiera devolverles el esférico de cara. Los locales lograban así superar la primera linea rival, plantarse así en 3/4 y pasar a fase ofensiva.

Como alternativa a este movimiento, el conjunto toffee tiraba un balón largo buscando la altura del belga, recurso que les ha funcionado a la perfección esta temporada. La razón es muy simple. Fellaini se sitúa en una zona del campo donde los jugadores no suelen ser buenos en el juego aéreo. Normalmente, todos los grandes cabeceadores son o delanteros o defensas centrales, así que cuando el Everton tira un balonazo hacia la zona del ’25’, el rival enfrenta un problema que le ofrece dos alternativas: o saca a un central a disputar el salto, dejando la zona tras él descubierta para una ruptura del delantero centro o asume que Fellaini va a ganar todos los balones aereos, permitiendole al Everton saltarse la fase de gestación en cada jugada. El mecanismo es tan efectivo que Moyes ha basado casi todo su sistema en él. Marouane cae asiduamente hacia la banda izquierda, lugar de partida de Steven Pienaar que tira inmediatamente un desmarque hacia adentro. El sudafricano es el mejor pasador de la plantilla y mediante este movimiento, el entrenador toffee le permite recibir muchísimos balones de cara a la portería rival con tiempo y espacio para elegir la mejor opción. Además, cuando el rival cubre la linea de pase hacia el ex-jugador del Tottenham, Fellaini tiene como segunda opción las proyecciones de Leighton Baines, el lateral más ofensivo de la Premier, que rompe en velocidad y tira un centro desde la linea de fondo.

Fellaini gana el balón aéreo. Pienaar recibe solo y de cara.

Mediante estos dos recursos el Everton arrolló al Newcastle en la primera mitad, mereciendo irse al descanso con una mayor ventaja en el marcador. A los Geordies tampoco los ayudó el hecho de que su entrenador, Alan Pardew cambiara su tradicional 4-4-2 por un 4-4-1-1 con Cabaye como mediapunta. El ex-Lille, acostumbrado a jugar por detrás de la linea del balón, no encontró nunca espacios entre lineas en los cuales recibir y servirle de apoyo a su equipo en las transiciones ofensivas. Además, acostumbrado a jugar en una zona menos poblada del campo, cuando recibía le faltaba tiempo para decidir y perdía el balón rapidamente. Encima de esto, el doble pivote conformado por Anita y Jonás carecía de talento en la lectura para filtrar un pase hacia adelante. En todo el primer tiempo el Newcastle apenas pudo encadenar jugadas y salir de su campo, por lo que Pardew tuvo que modificar su esquema al comienzo de la segunda mitad. Ba reemplazó a Anita, Gutierrez pasó a la banda y Cabaye al mediocentro. El cambio dió resultados inmediatos.

Primer tiempo: Cabaye aislado en la mediapunta.

De regreso en su posición de mediocentro, Cabaye contaba con el tiempo y espacio necesarios como para superar la presión del Everton y lograr que su equipo pase a fase ofensiva. Mientras tanto, la ya famosa delantera de africanos conformada por Ba y Demba Cissé le causaba constantes problemas a los limitados centrales locales. En el primer tiempo al estar siempre en superioridad numérica Distin y Jagielka habían podido controlar al delantero senegalés, pero ahora al quedar constantemente uno contra uno las situaciones a favor de los Geordies comenzaron a llegar.

Cissé y Ba

A pesar de los cambios y la mejora del Newcastle, el Everton continuó siendo mejor y mereció la victoria, pero los errores arbitrales hicieron que dos de los tres goles anotados por el equipo local en el segundo tiempo no subieran al marcador. Habrá que esperar a un cambio de régimen en la FIFA para que un simple error humano no termine decidiendo sobre el destino de un club y las ilusiones de millones de aficionados. Mientras tanto, eso sí, podremos seguir disfrutando de una clase media inglesa que de la mano de Pardew, O’Neill, Moyes o Vilas-Boas promete no dejar de crecer.