Apuntes del fin de semana: Eliminatorias sudamericanas

Uruguay Paraguay 1. Uruguay-Paraguay: Tabárez arriesga demasiado

La mala dinámica reciente obligaba a Tabárez a cambiar cosas y el ex-entrenador de Boca actuó en consecuencia rompiendo por primera vez el doble pivote que tantos éxitos le había dado. Uruguay se paró en un 4-4-2 en rombo con Diego Pérez como único mediocentro y Lodeiro como mediapunta. La actuación del jugador del Botafogo en el primer tiempo fue bastante destacable. Nico leía con mucho acierto los espacios entre lineas de la selección paraguaya y se ofrecía constantemente facilitando la transición ofensiva de su equipo. Gracias a él, Uruguay se plantaba en el campo contrario con mucha facilidad y le creaba constantes problemas a su rival. ¿El problema? El planteamiento de Tabárez era demasiado arriesgado. Cuando Paraguay lograba salir, Lodeiro no replegaba por lo que Pérez quedaba constantemente en un 1v2 ante Riveros y Oviedo. Al mediocampista del Bologna no le quedaba otra opción que parar las contras con faltas, por lo que rozó la expulsión. Además, con el mediocentro ocupado los centrales quedaban demasiado expuestos ante Valdez y Cardozo. Tabárez estaba jugando con fuego.

Uruguay Paraguay

Con González y Arevalo Ríos, Uruguay recuperó el doble pivote.

Lodeiro había logrado encerrar a Paraguay en su área, pero su pasividad defensiva hacía que cada salida guaraní dejara sin aliento a medio Centenario. Por lo tanto, Tabárez pasó a un 4-3-3 y le pidió a Álvaro González que asumiera una postura mucho más defensiva manteniéndose siempre a la misma altura del mediocentro. Este nuevo esquema hizo que Uruguay fuera más sólida defensivamente, pero también le restó potencial arriba. Lodeiro, ahora recostado en la izquierda, perdió peso en el encuentro y dejó de aprovechar ese espacio en 3/4 que ofrecía el 4-4-2 tradicional paraguayo. Esta tarea debería haber recaído en Forlán, pero el ahora jugador del Internacional de Porto Alegre está lejos de sus mejores días y se mostró demasiado estático durante el encuentro. Paraguay defendía cómoda y los minutos pasaban por lo que Tabárez decidió volver a arriesgar.

Emulando lo que José Mourinho hizo hace unas semanas en Old Trafford, el entrenador uruguayo retiró a Maxi Pereira (lateral derecho) y le dio entrada a Gastón Ramirez para sumar un efectivo extra en el centro del campo (captura). El hombre del Southampton se hizo rápidamente con el control del encuentro y el gol de Luis Suárez no tardó en llegar. El Centenario ya festejaba la victoria cuando Uruguay volvió a pagar por los riesgos tomados. A diferencia de Mourinho, Tabárez se había quedado sin cambios tras la entrada de Ramirez, por lo que no pudo reorganizar su defensa una vez que su equipo se puso por delante en el marcador. Álvaro González fuera de posición, concedió muchísimas ventajas como lateral derecho y Paraguay anotó el empate a 5 minutos del final.

Uruguay Paraguay

Tabárez se quedó sin margen de maniobra para defender el 1-0.

Es imposible saber si, de no darse el cambio de Ramírez, Uruguay hubiera logrado ganar el encuentro. Lo que es seguro es que Tabárez pagó por su erróneo planteamiento inicial al quedarse sin cambios en el momento clave del partido. Por otra parte, es una gran noticia que tras su desastroso comienzo, el ciclo Peluso comience a levantar cabeza en Paraguay. Probablemente no le alcance para clasificarse, pero es importante que su selección vuelva a competir. Un equipo que logró codearse con los más grandes hace menos de 4 años no podía dejar sensaciones tan negativas.


2. Argentina-Venezuela: Farías soluciona los problemas de Sabella

Argentina Venezuela Mencionamos ya en este blog el tremendo reto que tiene Alejandro Sabella al frente de la selección argentina de fútbol. Crear un equipo a partir de una plantilla tan descompensada es un reto mayúsculo, por lo que cada paso del ex-entrenador de Estudiantes se antoja interesante. Lastimosamente el partido de anoche no le servirá para sacar muchas conclusiones. La actuación de su rival no fue seria. Como se encargó de demostrar Markarian en la última fecha FIFA, para complicar a la albiceleste hay que presionarla arriba. Mascherano y Gago no cuentan con las cualidades necesarias para crearse un espacio por si mismos por lo que una presión alta afecta profundamente la salida de balón de su equipo. Venezuela nunca se planteó este recurso. Intimidado por la presencia de Messi, Farías ordenó un repliegue muy bajo que dejaba al doble pivote argentino libre de marcas y solucionaba desde el minuto 0 todos los problemas de Sabella. Era hasta cómico ver cómo Gago recibía, se giraba y tenía todo el tiempo del mundo para filtrar un pase entre lineas. Argentina acumulaba hombres arriba con muchísima facilidad y aplastaba a Venezuela contra su área. Mascherano se hizo el dueño del partido ganando todos los rechaces y ahogando todo intento de salida venezolana. Messi siguió haciendo historia. Fueron 3, pero pudieron ser 8.

3. Perú-Chile: La nueva Roja de Sampaoli

Peru Chile

Tras comandar uno de los proyectos más ilusionantes del continente, Jorge Sampaoli ha tomado las riendas de la selección chilena para comandarla a su segundo mundial consecutivo. En el monumental de Lima, la Roja se paró en un 4-3-3 con Alexis como falso 9 y Beausejour y Vargas como extremos. El delantero del Barcelona se mostró muy participativo durante todo el encuentro, realizando constantemente desmarques de apoyo hacia la zona de 3/4 para ayudar a su equipo en la transición ofensiva. Durante el primer tiempo, Chile mostró un juego muy fluido (a destacar el interesante movimiento de los 3 mediocampistas) y superó a su rival con claridad. Pese a ello se mostraron algunos defectos que en la segunda mitad se hicieron más claros.

Cuando Alexis baja a recibir, ninguno de los mediocampistas carga el área. Esta falencia desaprovecha el arrastre generado por el ex-Udinese y le permite a los centrales rivales seguirlo sin miedo a que alguien ataque sus espaldas. Por otra parte, la ausencia en la formación de un especialista en la zona de 3/4 hace que Chile sea demasiado vertiginoso al atacar y nunca logre juntarse arriba. Que un lateral tan ofensivo como Eugenio Mena nunca haya logrado incorporarse con claridad al ataque es una muestra clara del problema.

Peru Chile

Alexis baja. El central lo sigue. Nadie ataca el espacio.

La solución al primer defecto es fácil y tiene nombre y apellido: Arturo Vidal. El mediocampista de la Juventus es uno de los mejores llegadores del mundo y aprovecha constantemente los espacios generados por Mirko Vucinic en su club. El segundo problema se antoja más complicado de resolver. El triángulo en el medio es innegociable, por lo que Mati Fernández tendría que entrar en el lugar de uno de los dos extremos. Como se pudo ver en el partido, prescindir de Beausejour y su trabajo defensivo es un riesgo demasiado alto pese a su bajo estado de forma. Por otra parte, Vargas significa desequilibrio constante y espacios para el resto de sus compañeros. Sampaoli tendrá que decidir.

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Argentina-Paraguay: Cómo unir las dos mitades

Parece mentira, pero la Argentina estuvo a punto de desperdiciar los dos mundiales en el apogeo de su máxima estrella, poniendolo bajo el mando de dos entrenadores limitadísimos. Era desesperante ver como un país, que contaba con el talento de Simeone, Bielsa, Gallego, Pekerman y un largo etcétera, se encomendaba una y otra vez a experimentos con novatos sin experiencia en la élite. Por suerte, tras el ridículo en la última Copa América, la AFA por fín reaccionó y le entregó el cargo a un técnico competente y con un plan.

Alejandro Sabella, como sus predecesores, ha tenido que enfrentarse al conflicto que genera tener al mismo tiempo a la mejor generación de atacantes de la historia del país y a una de las lineas defensivas más limitadas. Esto, sumado a la total ausencia de un mediocentro capaz de unir ambas mitades, convierte la dirección de la selección argentina en una de las tareas más complicadas del mundo, pero, a diferencia de los anteriores entrenadores, Sabella no se ha disparado en el pie.

Hoy, la albiceleste tiene por fin un esquema que los jugadores entienden y del que están convencidos. Los últimos resultados, además, han inyectado de confianza al grupo, que se cree capaz de ganarle a cualquiera. Aún así, se puede observar en cada partido las limitaciones de la plantilla y la victoria ante Paraguay no fue una excepción.

Desde el declive final de Verón (no sorprende que continuara siendo convocado hasta hace tan poco) la Argentina ha adolecido de la falta de un jugador capaz de superar la primera linea de presión rival con un pase entre lineas. Fernando Gago, actual mediocentro titular, posee una gran visión de juego, pero para elegir bien necesita muchísimo tiempo y ante la más mínima presión rival suele equivocarse, dado a que no posee la técnica suficiente como para poder escapar de esta. La alternativa, Éver Banega, en teoría estaría mucho mejor capacitado para realizar esa tarea, pero sus constantes lesiones le han impedido hacerse con el puesto y toda vez que ha entrado en juego no ha dado la talla. Este agujero en la base de la jugada hace que la Argentina suela “partirse en dos”, ya que el equipo nunca logra superar la linea de mediocampistas rival y conectar con los atacantes. Además, la posibilidad de saltarse este paso con un balón largo no es una opción, ya que dentro de la plantilla no cuenta con ningún “delantero tanque”, capaz de bajar el balón para la llegada de la segunda linea. Por consiguiente, defender ante Argentina solía ser demasiado fácil: tener las lineas juntas y cerrar espacios era suficiente para aíslar completamente a los delanteros. Los dos recientes empates contra la selección de Bolivia son un retrato perfecto de este problema. Justamente el último de estos, ya bajo la dirección de Sabella, fue un punto de inflexión para el ex-entrenador de Estudiantes, que a partir de ese momento decidió darle un vuelco a su esquema y enfrentar esta carencia de una forma diferente

6 abajo, Di María y 3 arriba

”Pachorra” para a su equipo en un 4-3-3 con Di María como falso interior y Messi como enganche. Cuando el equipo se ve incapacitado de superar la linea media rival mediante un pase, la tarea pasa a los dos rosarinos, que mediante conducciones y aprovechando su excepcional gambeta intentan romper la presión rival, lograr que Argentina se plante en 3/4 y pasar a fase ofensiva. Esto, obviamente, conlleva un riesgo muy alto. Constantes intentos de regate en la zona media siempre producen pérdidas comprometedoras y dado el limitado talento de los zagueros argentinos, Sabella ha decidido blindar la transición defensiva de su equipo. Por esto, los laterales apenas se proyectan en ataque y la albiceleste siempre cierra atrás con cuatro y el mediocentro (Mascherano o Braña). La defensa nunca va a recular teniendo que mirar de frente a su portero, que la Argentina sufra un gol de contragolpe va a ser muy muy difícil.

Una vez superada esta primera tarea e instaurado el ataque estático, Messi es más conductor que nunca. Los dos delanteros se abren para quitarle rivales en la frontal y se ofrecen tanto en profundidad a la espalda de la defensa como en apoyo para hacer una pared que acabe con un disparo desde la frontal del ’10’. Lio ha explotado, 10 tantos en los últimos 6 partidos y toneladas de confianza extra. Donde antes dudaba, ahora insiste.

A falta de pase, gambeta.

La segunda vía ofensiva del equipo de Sabella es el contragolpe. La selección argentina no aspira nunca a controlar la posesión y es que teniendo a tres flechas adelante, intentar pasarse todo el partido en ataque estático sería un error. Cuando no tiene el balón, los tres delanteros son completamente liberados de las tareas defensivas y la Argentina se planta en un 4+3 en la frontal del área, esperando robar y salir a la contra con Di María como conductor. Es razonable pensar que esta opción se verá mucho más seguido contra rivales de mayor jerarquía contra los cuales las conducciones en la mitad de la cancha no surtan efecto. Si no puedes crearte los espacios por ti sólo, espera a que te los cree el rival.

Messi, Higuaín y Lavezzi ni salen en la captura

Contra Paraguay, a Argentina todo le fue más fácil. La ausencia de una presión adelantada le daba a Gago todo el tiempo del mundo para decidir y filtrar a un atacante. Por consiguiente, las conducciones de Messi y Di María en la mayoría de los casos no fueron necesarias. La albiceleste superaba la primera linea guaraní con bastante facilidad. Aún así se pudo observar que si el rival adelanta lineas y va a buscar al mediocentro argentino, el equipo de Sabella se resiente bastante. Las pocas veces que los volantes paraguayos se acercaron al mediocampista del Valencia el balón terminó en un balón largo de Romero y la consiguiente recuperación guaraní. Viendo esto, resultó bastante contradictorio que el conjunto de Pelusso no lo hiciese más seguido, dejando una imagen de improvisación bastante marcada. Malas  sensaciones para la selección paraguaya, que tras Ecuador y Bolivia mostró el nivel más pobre de la jornada. Habrá que esperar las fechas siguientes para ver cómo reacciona el conjunto de Sabella ante un rival que sí intente explotar sus puntos débiles.

Gago busca una salida, nadie se lo impide.

Faltan dos años, pero podemos decir que la selección argentina se encuentra en buen camino para llegar en un gran nivel a Brasil 2014. De ser ese el caso, habremos dado un gran paso para que el evento cumbre de este deporte no muestre un nivel tan pobre como en la última ocasión.