LpaXI Delantero Centro: Robert Lewandowski

Lewandowski
“La figura del delantero centro está muerta” es una de las frases más escuchadas a la hora de analizar el fútbol moderno. Y si bien la posición sigue existiendo y mostrando grandes exponentes, es difícil negar que sus funciones han cambiado drásticamente en los últimos años. La evolución en los sistemas defensivos ha causado que tener a un jugador que se dedique exclusivamente a darle el toque final a las jugadas de su equipo termine siendo improductivo para el sistema. Hoy en día los ‘9’ tienen que bajar a 3/4 para tirar apoyos, caer a banda para generar espacios y asociarse con sus compañeros para crear ventajas. Ni siquiera Radamel Falcao, ampliamente considerado como el mejor delantero goleador del mundo, se libra de estas labores. La tendencia ha llegado al punto en que varios entrenadores han delegado la tarea de meter goles a su segunda linea. Karim Benzema, Luiz Adriano y Mirko Vucinic, por ejemplo, trabajan partido a partido para generar espacios en la defensa que los Ronaldo, Mkhitaryan o Marchisio puedan aprovechar. Y si bien nadie puede negar la inmensa calidad de estos delanteros modernos, su desacierto frente al gol suele causarle complicaciones a sus equipos.

Jürgen Klopp puede jactarse de no tener este problema. Robert Lewandowski es un 2×1. Baja, tira paredes, cae a banda y realiza el ‘trabajo sucio como pocos en el mundo, pero también cuenta con un instinto goleador digno de envidiar. El delantero polaco es, quizás, el ‘9’ más completo del mundo (no confundir con el mejor o el más diferencial) y sus actuaciones de esta temporada no han hecho más que demostrar que ya forma parte de la élite europea. Por ello, el ex-Lech Poznan es el último miembro de nuestro once ideal del 2012. Pasemos a analizar sus características.

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Como mencionamos en el artículo dedicado al Borussia Dortmund, el conjunto alemán tiene poca calidad en la base de la jugada. La mayoría de sus mediocentros es incapaz de batir lineas mediante el pase y Gündogan es demasiado irregular como para entregarle el equipo. Para superar este problema, Klopp ha implementado una serie de recursos con los cuales los de Westfalen logran sacar el balón desde atrás con fluidez sin pasar por su doble pivote. Lewandowski juega un papel fundamental en cada una de ellas. Cuando Hummels no puede encontrar a uno de los laterales en profundidad, el delantero polaco tira un desmarque de apoyo hacia la zona de 3/4. El balón va entonces hacia él que lo retiene lo suficiente como para que Götze o Reus puedan desmarcarse y recibir de cara. Gracias al ‘9’, el conjunto alemán logra plantarse en los últimos 40 metros del campo, zona en la que se encuentran sus jugadores más diferenciales, con suma facilidad.

Esta capacidad de Lewandowski para retener el balón también es aprovechada por el Dortmund a la hora de salir en transición hacia adelante. Cuando el rival ha obligado a los alemanes a realizar un repliegue profundo, el polaco es el único que se queda arriba esperando el balón largo de la defensa tras recuperación. Cuando éste llega, Robert demuestra un portentoso juego a espaldas de la portería aguantando la posesión hasta la llegada de la segunda linea. Götze, Reus y compañía son peligrosísimos atacando al espacio y se asocian a una velocidad pasmosa. Lewandowski se ofrece como apoyo para tirar una pared y permitirles ganar la linea de fondo, luego ataca el área como pocos para rematar cualquier futuro centro. Una gran parte de los goles del BVB llegan así. Los de Westfalen cuentan con uno de los mejores contraataques de Europa.

Lewandowski Hannover Borussia Dortmund Bundesliga

Lewandowski recibe en transición y la aguanta. Los mediapuntas pican al espacio.

Ver al Dortmund en fase ofensiva también es un espectáculo. El 4-2-3-1 de Klopp incita a todos a realizar paredes para ir avanzando sobre el terreno de juego. Lewandowski entiende ésto a la perfección y se ofrece constantemente en apoyo para asociarse con sus compañeros. No es raro verlo caer constantemente hacia la banda derecha para permitirle a Piszczek progresar en su carril. El ex-Lech Poznan se siente cómodo en los tres carriles y se pasa los 90 minutos variando sus posición para generar superioridades en cada uno de ellos. Además, este constante movimiento suele arrastrar la marca de los centrales generando huecos en la defensa que Götze y Reus aprovechan a la perfección. Ambos tienen muchísimo gol y definen sin problemas cuando se encuentran mano a mano con el portero. Cosa que, gracias a Lewandowski, sucede muy seguido.

Como último recurso a destacar queda el poderío aéreo del delantero polaco. Cuando el mediocampo rival se antoja muy difícil de superar para el equipo alemán, los centrales suelen optar por lanzar balones largos en dirección hacia Lewandowski, que pese a su nada extraordinario 1,84 de estatura, gana por arriba y habilita a la segunda linea. De esta forma el BVB se ahorra arriesgar el balón en la salida y logra plantarse en fase ofensiva con bastante facilidad. Especialmente destacable fue la actuación del ‘9’ en el Santiago Bernabéu. Aprovechando la ausencia de Ramos en el carril central, Klopp le ordeno a sus dirigidos buscar constantemente a su delantero centro. Lewandowski, pese a medir menos que Varane, le ganó todos los duelos por arriba al francés y habilitó incontables veces a Reus que, llegando desde atrás, generó mucho peligro (el primer gol del Borussia es un claro ejemplo de este recurso). Los alemanes fueron superiores en los 90 minutos y terminaron llevándose un resultado que a la postre los haría ganar el grupo.

Fuerte por arriba, genial en la asociación, brillante en el remate. A Lewandowski quizás sólo le falte dominar mejor la ruptura para poder decir que cuenta con todos los recursos posibles de un delantero. Decíamos a la hora de analizar al Chelsea de Benítez que el fichaje del polaco hubiese arreglado gran parte de sus problemas del equipo blue. Finalmente el elegido por los de Abramovich fue Demba Ba y todo parece indicar que el polaco se va a quedar en Dortmund al menos hasta fin de temporada. Quizás no tengamos que esperar a verlo con otra camiseta para disfrutarlo en las instancias finales de la Champions. El Dortmund ya ha demostrado que está para grandes cosas y su afición está expectante. En el horizonte ya se vislumbra un brillante cruce con el Shakhtar Donetsk. Sinceramente, no podemos esperar. Ojalá el 13 de febrero llegue rápido.

Aparece en: Aprender a ser grandes
También se destacaron: Luis Suárez, Bafetimbi Gomis

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El Borussia Dortmund 2012/2013: Aprender a ser grandes

Jan Koller, Tomas Rosicky, Marcio Amoroso. Pocos recuerdan al gran conjunto de Matthias Sammer que se hizo con la Bundesliga y alcanzó la final de la Copa UEFA en el 2002. Luego de eso el Borussia Dortmund se adentró en una profunda crisis. La pésima administración obligó al club a vender a sus principales estrellas para salvarse de la bancarrota en el 2005. Esa perdida de calidad en sus filas lo alejó de los reflectores y de la pelea por los títulos. Tras acabar dos temporadas más cerca de los puestos de descenso que de la lucha por clasificarse a Europa, la directiva decidió dar un golpe de timón y reemplazar al hasta entonces entrenador Thomas Doll por el joven Jürgen Klopp. Los resultados fueron inmediatos

En su segunda temporada al cargo, el ex-delantero del Mainz guió al Borussia Dortmund a conquistar el título de la Bundesliga tras 9 años de sequía, desplegando un juego que maravilló a toda Europa. El éxito no fue pasajero. Tras levantar el trofeo, el BVB vendió a Sahin y se le lesionó Götze. Pocos pensaban que las victorias iban a continuar, pero la pasada temporada el Signal-Iduna-Park pudo festejar el doblete nacional y el récord de puntos en liga. Ahora, al equipo de Klopp se le presentan nuevos retos: lograr finalmente pisar fuerte en Europa y volver a ganar una Bundesliga, donde los equipos ya le han adquirido respeto. La marcha de Kagawa, la recuperación de Götze y la llegada del segundo jugador más caro de su historia hacen que la evolución del proyecto sea aún más interesante. El Borussia Dortmund va a tener que reinventarse otra vez.

El entrenador alemán ha mantenido su tradicional 4-2-3-1 con respecto al año pasado. El balón suele empezar en los pies de Hummels con Pizczek y Schmelzer metidos en el campo rival. El ‘15’ es el central con mayor influencia en la salida de su equipo en Europa  y aprovecha su magistral toque de balón para encontrar el desmarque en profundidad de uno de los dos laterales. Este movimiento hace que el equipo rival tenga que retroceder, le crea espacio al Dortmund para sumar efectivos en el campo rival y le permite pasar a la fase ofensiva. Además, como el mediocampo rival ha dado un paso hacia atrás, Gündogan queda libre en la linea media para adminsitrar el ataque amarillo. El turco-alemán es vital en el esquema de Klopp, ya que es el único mediocentro capaz de retener el balón y distribuirlo hacia la linea de mediapuntas con fluidez. El Dortmund ejecuta estos movimientos con mucha fluidez y no le cuesta hacerse con grandes volumenes de posesión durante un encuentro. Los problemas suelen aparecer después.

El balón en la banda. El equipo rival retrocede. Gündogan solo.

Una vez instalado en 3/4 al BVB tiene serias dificultades para generar ventajas. El año pasado, Kagawa tiraba apoyos constantemente para permitirle a su equipo encontrar paredes por las cuales avanazar y quebrar la defensa rival. Hoy en su lugar está Götze, que conduce el balón muchísimo más que el japonés, evitando así que el Dortmund pueda “escalar” hacia adelante. Lewandowski ha quedado entonces como el único jugador capaz de juntar a sus compañeros arriba, pero su posición tan adelantada hace que sus apoyos sean más difíciles de encontrar. No es raro por lo tanto, ver cómo el polaco baja desesperado hasta la mediapunta intentando oxigenar la circulación. Además, antes, el hecho de tener a Großkreutz y a Blazczykowsky contantemente abiertos en banda le otorgaba más espacio a los mediocampistas para maniobrar y crear superioridades. Reus tiene una clara tendencia a irse hacia el centro, con lo cual suele meter a su equipo en un “embudo”. Es lógico pensar que todos estos problemas van a mejorar con el tiempo conforme los futbolistas se vayan conociendo, pero hoy en día es demasiado fácil defender contra el Dortmund.

Si bien el BVB tiene problemas en el ataque posicional, su ataque en transicion sigue siendo un espectáculo. El equipo de Klopp suele replegarse en un 4-4-2 dejando a Lewandowski y Götze libres para iniciar el contrataque. Ni bien el Borussia recupera el balón, busca al delantero polaco que tira un desmarque de apoyo hacia atrás. Si la defensa lo sigue, Götze ataca inmediatamente el espacio aprovechando su velocidad para quedar uno contra uno contra el portero. En cambio, si el rival opta por dejar que el ‘9’ reciba, el Dortmund activa una serie de movimientos que lo hace ser uno de los equipos más vistosos del continente. El delantero descarga con Götze que recibe solo y con espacio. Si su recepción es cercana a la banda, el crack alemán opta por conducir. Su cambio de ritmo es tan efectivo que suele causar terror en la defensa rival, atrayendo una serie de oponentes  y creando espacio para la llegada de la segunda linea. Reus es el principal beneficiado de esto. El ex-Gladbach es uno de los mejores “llegadores” de Europa y ataca los espacios creados por el arrastre del ’10’ a la perfección. Por otra parte, si Mario no encuentra una zona vacía, abre a un costado para la incorporación de un lateral. El Dortmund comienza entonces a construir triángulos para poder tirar paredes. Cada pase gana metros y los respectivos apoyos y desmarques se realizan con una facilidad pasmosa. El equipo alemán probablemente sea, tras el Real Madrid, el que mejor contragolpea en el mundo.

Mención aparte merece la labor de Sebastian Kehl. El mediocentro -como Camacho en el Málaga- nunca pierde la posición y le permite a su equipo tener siempre tres jugadores por detrás de la linea del balón. Gracias a esto, Schmelzer y Pizczek pueden proyectarse con completa libertad hacia adelante, llegando incluso a pisar área sin tener que pensar en el repliegue posterior. Cuando el ‘5’ no está, su lugar es ocupado por Bender. El Dortmund gana en circulación del balón, pero pierde en transición defensiva ya que el ex-1860 suele involucrarsee mucho más en el ataque.

Reus, pese a los goles, no ha acoplado todavía al esquema de Klopp.

En la Bundesliga, el equipo de Klopp está teniendo muchos problemas. El hecho de ser el equipo campeón hace que sus rivales lo respeten más que nunca, cerrándose atrás y obligándolo a hacer uso de su deficiente ataque posicional. En la Champions League este no es el caso. Por lo tanto, que el mejor partido de la temporada haya sido el jugado contra el City no debería ser ninguna sorpresa. Al no tener que llevar el mando del encuentro, Klopp reordenó a su equipo en un 4-1-4-1, abriendo a Götze a la banda y recolocando a Blazczykowsky como interior derecho. El Dortmund asumió una postura totalmente reactiva, cediéndole el balón al equipo de Mancini y esperando para salir en rápidos contraataques.  Los centrales locales tocaban el balón entre ellos sin poder encontrar nunca una descarga que les permitiera ganar metros. Si uno de los dos mediocentros bajaba a recibir, Reus o Kuba salían inmediatamente a impedir que se dieran la vuelta y tuvieran el campo de cara. Además, los cuatro mediocampistas restantes tapaban todas las lineas de pase evitando que el movimiento dejara a un hombre libre. El equipo local quedaba constantemente partido en dos y su único recurso de salida terminó siendo tirar balones largos a la espalda de la defensa alemana. Debido a esto, el Dortmund recuperaba el balón en zonas de mucho peligro y pudo hacer gala de su monstruosa transición generándole una infinidad de ocasiones al campeón de Inglaterra en su propia casa. Una actuación formidable que muestra de lo que es capaz este equipo.

Cambio de esquema en el Etihad.

El BVB todavía dista bastante del equipo campeón de las últimas temporadas. Cuando Gündogan no está, las carencias en el ataque posicional son aún más graves y al Dortmund le cuesta muchísimo hacerse con el control de los encuentros. En la liga, el Bayern ya les ha sacado 9 puntos de ventaja, así que cualquier margen de maniobra ha desaparecido. Si el Dortmund quiere dar el paso final hacia convertirse en uno de los grandes equipos de Europa, tiene que aprender a sentirse comodo con altos volumenes de posesión. Reus y Götze son, en principio y sobre el papel, mejores que Großkreutz y Kagawa. De ellos depende reconducir la situación.