Santos-U de Chile: Sudamérica se luce en el Pacaembú

La Recopa Sudaméricana se disputó por primera vez en 1988. El objetivo era enfrentar a lo campeones de las dos competiciones de clubes de Sudamérica, intentando emular el formato europeo para encontrar a un campeón del continente. Los años pasaron y la Supercopa Libertadores fue eliminada para darle lugar a la Mercosur y más tarde a la Sudamericana. Con el inicio de esta última empieza lo que podemos llamar la “era moderna” de la competición que, gracias al apoyo de grandes sponsors, cada vez gana más relevancia en la zona.

Aún así, el nivel ofrecido en cada copa tendió a ser bastante pobre. La pésima organización del calendario en la CONMEBOL hace que ambos conjuntos tengan que disputar el partido varios meses después de haber levantado sus respectivos trofeos. Esto sumado a la tradicional fuga de talento en los campeones sudamericanos, hace que los equipos que juegan la Recopa, disten mucho de los que lograron conquistar Libertadores y Sudamericana respectivamente.

Este año por fin fue una excepción. Tanto la Universidad de Chile, como el Santos retienen un nivel parecido al del año pasado. Los chilenos cuentan con uno de los proyectos más estables del continente y de la mano de Sampaoli han conseguido reinventarse tras las numerosas ventas y mantenerse en la élite. Lo del conjunto brasileño es más simple, han logrado retener a Neymar, que es por una aplastante diferencia el mejor jugador de Sudamérica y es capaz de decidir cualquier choque por si solo. Los dos equipos llegaron a las semifinales de la Libertadores este mismo año, por lo que se esperaba mucho del encuentro y este no defraudó. Ayer pudimos ver lo que probablemente fue la mejor Recopa de todos los tiempos.

Sampaoli ha edificado un equipo admirable.

Sampaoli modificó su once inicial con respecto a la ida dando entrada a Osvaldo González y Sebastían Ubilla para formar un 4-2-2-2 muy ofensivo con el que buscó mandar desde un principio. Los chilenos ejercieron una intensidad brutal en el primer tiempo con la que lograron hacerse del control del balón y encerrar al Santos contra su area. A la hora de sacar el balón jugado, Martínez bajaba a recibir de los centrales y buscaba a Aránguiz en corto o a Mena en profundidad. El lateral chileno es la principal via de salida de su equipo y aprovecha su cambio de ritmo, para mediante paredes con Lorenzetti, plantarse en campo rival, tirar un dentro-fuera y devolvérsela a sus compañeros de cara. Una vez instalada en 3/4 la U lleva a cabo una serie de permutas ofensivas que lo hacen ser uno de los equipos más vistosos de Sudamérica. Contra el Santos, la ocupación de las bandas no era tarea de los teoricos extremos, sino de los dos delanteros. Tanto Gutierrez como Ubilla caían frecuentemente a los costados, intentando llevarse consigo a sus marcadores. Con este movimiento intentaban crear un espacio para la llegada desde segunda linea tanto de Rodríguez como de los dos mediocampistas centrales, que tenían libertad para llegar a zonas de remate. Sampaoli, fiel admirador de Bielsa, no tiene reparos en sumar hasta 7 efectivos en el último cuarto, descuidando la transición defensiva posterior, de las consecuencias de eso hablaremos más tarde.

Mención aparte  en el ataque azul merece Gustavo Lorenzetti. El argentino es el jugador contextual del equipo y tiene libertad de moverse por los tres carriles. El ’22’ suele partir desde la banda izquierda, donde aprovecha el movimiento antes mencionado de Mena para recibir de cara y con tiempo. Desde esta posición administra todo el ataque del equipo chileno, siendo el principal lanzador en la ofensiva, eligiendo siempre la mejor opción para acelerar la posesión y generar ocasiones de gol. Además, cuando la salida por la izquierda no funciona, el ex-Rosario Central tira un desmarque de apoyo, habilitándo una linea de pase extra para la descarga de Martínez. El argentino tuvo un gran encuentro y fue uno de los principales responsables de que la U dominara la posesión durante todo el partido.

La U suma 7 hombres en el último cuarto. El Santos espera replegado.

El principal problema del equipo de Sampaoli fue que el Santos no siente ninguna incomodidad en cederle el balón al contrario y castigarlo en transiciones. Ramalho paró a su equipo en su tradicional 4-2-3-1 y le ordenó un repliegue muy profundo. Arouca y Adriano se paraban muy cerca de la linea defensiva y le cerraban todos los espacios al equipo chileno. Ambos tuvieron una gran actuación y fue en gran parte mérito suyo que la posesión de la U terminara siendo estéril por gran parte del encuentro. Una vez robado el esférico, el Santos buscaba por medio de un balón largo los desmarques de apoyo de Neymar. El ’11’ como no podía ser de otra manera fue el mejor jugador del encuentro y sacó a relucir una vez más sus inmensas cualidades.

El capitán peixe se mueve por los tres carriles haciendo uso de su infravaloradísimo juego sin balón para buscar siempre el espacio libre y permitirle salir a su equipo mediante apoyos. Una vez que el Santos ha logrado transitar hasta 3/4, la pelota vuelve a él, para que mediante sus conducciones cree ventajas en ataque. Neymar no es ni mucho menos un jugador autosuficiente, su juego crece cuando tiene compañeros a su alrededor para tirar paredes y Ramalho ha creado un esquema que intenta sacar lo máximo de la joya brasileña. Anderson parte en teoría de la mediapunta, pero su trabajo es ocupar siempre el espacio que Neymar deja libre. De esta manera, si el crack conduce hacia el centro, el ‘8’ se mueve al extremo izquierdo para intentar aprovechar el arrastre producido con el movimiento.  Adelante, Ramalho pone adelante a André, delantero tanque cuyas únicas labores son fijar a los centrales rivales, agrandando el espacio de maniobra del ’11’ y ofrecerse como pared en vertical. Así llegó el primer gol del peixe. Anderson recibía con ventaja en el carril izquierdo y le entregaba el balón a Neymar, que gracias al arrastre de André tenía espacio para maniobrar. Pared con el ‘9’. Gol.

A pesar de dominar la posesión, el conjunto de Sampaoli se fue al descanso por detrás en el marcador. El Santos supo interpretar a la perfección los espacios atrás dejados por el equipo chileno y creo varias ocasiones de gol. La ventaja brasileña pudo ser mayor, pero la gran actuación de Johnny Herrera mantuvo vivo el partido.

Neymar lee a la perfección los espacios y ataca la zona débil de la U. Penal.

Si el planteamiento de la U había sido ofensivo en el primer tiempo, tras la pausa Sampaoli terminó de jugársela. Rodríguez le dejó su lugar a Francisco Castro, extremo clásico que jugó pegado a la banda. El entrenador argentino buscaba así, abrir el campo y crear más espacios activando el carril derecho, que dado a la tendencia interior del ‘6’ y las pocas subidas de Acevedo había sido desaprovechado. Además, el lateral era ordenado a incorporarse mucho más al ataque, dejando a los dos centrales solos a la hora de cerrar. Por último, Marioni ingresaba en lugar de Aránguiz, dotando al equipo de un arma extra para el último pase y dándole más verticalidad a las posesiones de la U.

 Obviamente, esta táctica tan arriesgada le daba aún más espacio al Santos una vez que recuperaba el balón y el peixe pudo sentenciar el partido en varias contras que terminaron en amarillas para los defensores chilenos. Justamente en una de estas faltas, Bruno Rodrigo se elevaba por encima de la defensa y decretaba el 2-0. El tanto del defensa fue un golpe fatal para la moral de los chilenos, que veían una vez más como todos sus esfuerzos terminaban siendo estériles y en cambio eran castigados con otro gol en contra. Tras unos cuantos intentos más la U terminó bajando los brazos y los últimos 20 minutos acabaron siendo bastante intrascendentes. El Santos de Neymar ganó la Recopa Sudamericana, su sexto título en tres años.

 El fútbol sudaméricano puede ofrecer pocos partidos mejores que este. La U de Chile demostró una vez más ser un enorme equipo, mostrando una valentía asombrosa y una infinidad de recursos para dominar al Santos en todo un Pacaembú. Lástimosamente para ellos, los brasileños tiene a un jugador que está a años luz de sus pares en el continente. La espera para ver a Neymar en Europa se hace interminable. El emigrar tan tarde como tiene planeado, podría hasta limitar su enorme crecimiento. Sea como sea, no hay duda alguna de que el club que logre ficharlo habrá dado un enorme paso para dominar Europa en el siguiente lustro. Sí, así de bueno es.

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