Everton-Liverpool: Duelo de entrenadores en Goodison Park

1892: John Houlding, directivo del Everton, entró en una seria disputa con el club por el motivo de la compra de un estadio propio. El empresario tenía la firme idea de hacerse con un terreno en Anfield Road, lugar donde el equipo toffee había disputado sus partidos en las temporadas anteriores, pero el resto de los directivos no estaban convencidos. La disputa terminó con el Everton mudándose a lo que hoy es Goodison Park y Houlding renunciando para fundar un nuevo club: nada más y nada menos que el Liverpool F.C. Ese fue el comienzo de una de las rivalidades más grandes de Inglaterra. El Merseyside Derby siempre ofrece espectáculo y a pesar de que los reds históricamente han estado por encima de los toffees, cada vez que se han enfrentado las diferencias se han visto reducidas.

Hoy en día el partido es un ejemplo perfecto para explicar la situación actual del fútbol inglés. El Liverpool, gigante histórico, está en una profunda crisis gracias a una serie de pésimas decisiones de sus directivos y hace tres temporadas que no se clasifica a la Champions League. El Everton, en cambio, está en su mejor momento de los últimos años y de la mano de un gran David Moyes promete no dejar de crecer. Ayer ambos equipos se enfrentaron en un partido muy interesante en el que los dos entrenadores ofrecieron mucho contenido para analizar.

Sahin solo en la mediapunta.

Por el lado red, Brendan Rodgers mantuvo su tradicional 4-3-3, pero retrasó a Gerrard unos metros para formar un doble pivote junto a Joe Allen. Este movimiento hizo que el Liverpool tuviera una salida de balón más fluida que de costumbre, ya que el galés no se encontraba solo en la base y siempre podía descargar con el ‘8’ en caso de ser presionado por el equipo rival. Por otra parte, gracias a la posición más retrasada del capitán red, Sahin quedaba totalmente aislado en la mediapunta, lo cual le causó varios problemas a su equipo. El ex-Borussia Dortmund maravilló al mundo hace dos años por ser un gran distribuidor de juego, pero siempre como mediocentro. Al estar acostumbrado a jugar por detrás de la linea del balón, ayer el ‘4’ no encontraba nunca un espacio vacio para recibir y taponaba las transiciones de su equipo. Además, cuando lograba desmarcarse, su recepción solía ser de espaldas a la porteria rival. Nuri carece de la capacidad técnica suficiente como para darse la vuelta en espacios reducidos, por lo que sus contactos con el balón normalmente terminaban con la perdida de la posesión para su equipo. Ante los problemas del turco, Suárez tenía que tirar constantemente desmarques de apoyo, para aguantar el balón y juntar a su equipo arriba. Las pocas veces que el Liverpool logró crear peligro fue gracias a este movimiento. El uruguayo demostró una vez más que está a años luz de sus compañeros.

Del otro lado, Moyes tampoco modificaba su esquema habitual y suplía la baja de Pienaar recolocando a Kevin Mirallas como extremo a banda cambiada. El Everton presionó muy arriba desde un principio intentando cortar la salida red lo más arriba posible. Una vez recuperado el balón, Fellaini, que normalmente cae a la izquierda para facilitarle las recepciones al mediapunta sudafricano, tiraba un desmarque de apoyo hacia la derecha para encontrar las rupturas en profundidad de Naismith y aprovecharse del pobre estado de forma de José Enrique. El planteamiento no funcionó, el español tuvo una gran actuación y el Everton creó muy poco peligro. Los mediapuntas toffees se precipitaban hacia adelante y las posesiones del Everton eran tan cortas que Baines no tenía tiempo suficiente como para sumarse al ataque. Esto, sumado a los dos goles del Liverpool, obligó al Moyes a cambiar su estrategia. Fellaini se acercó al costado izquierdo y comenzó a activar a Mirallas que hasta ese momento había estado demasiado alejado del balón. El ’11’ se aprovechó del novato Andre Wisdom y comenzó a crear muchísimo peligro con sus diagonales hacia adentro. Los locales lograban retener el balón por más tiempo y aplastaron a su rival contra su área. Tras una combinación entre los dos belgas, Naismith decretó el empate.

Ante la ausencia de Pienaar, Fellaini se desplazó a la derecha sin éxito.

Rodgers sabía que su equipo estaba siendo arrollado así que tras el descanso modificó completamente su esquema sacando a un extremo y metiendo a un central para pasar a un 5-3-2. El ex-entrenador del Swansea protegió así a Wisdom que ya no quedaba constantemente en un 1v1 contra su extremo, sino que contaba con el constante apoyo de Skrtel. Además, Shelvey reemplazó a Sahin y Gerrard pasó a ser el mediocampista más adelantado. Jonjo formaba entonces una linea de cuatro junto a Allen y los dos carrileros que tenía como objetivo dificultar la presión local al crear una superioridad numérica ante los tres mediapuntas toffees. El entrenador red quería evitar a toda costa que su equipo se viera atrapado en su propia área.

Linea de 5 en el Liverpool. Baines totalmente solo.

La lesión de Mirallas que hasta ese momento había sido el mejor jugador del partido afectó profundamente los planes de Moyes, que lo tuvo que sustituir por un limitado Magaye Gueye. El extremo senegalés no representó ninguna amenaza para la fortalecida defensa red que lo neutralizo con comodidad. Por otra parte, el cambio de esquema de Rodgers liberaba a los dos laterales del Everton de toda marca, por lo que Baines tuvo via libre para atacar durante toda la segunda mitad tirando una infinidad de centros que no fueron aprovechados por los delanteros toffees. Este movimiento también afectó la transición defensiva local. Baines y Coleman al estar tan adelantados no tenían tiempo para volver, lo cual exponía a los dos centrales que quedaron varias veces en 2v2 contra Suárez y Sterling. El ‘7’, a pesar de tener una espectacular encuentro, no logró sacarle nunca provecho a esta situación.

Sobre el final, Rodgers se dio cuenta de que Gueye estaba totalmente controlado, por lo que retiró a Wisdom para darle entrada a Henderson buscando una mejor circulación de balón. Moyes reaccionó rapidamente y metió al veloz Bryan Oviedo intentando que la banda izquierda volviera a ser una amenaza. Los últimos minutos pasaron sin ningún sobresalto con los dos equipos neutralizándose entre ellos.

Suárez una vez más fue el mejor jugador de su equipo.

Los pésimos resultados cosechados por los equipos de la Premier a media semana en Europa le daban un cierto aire de pesimismo al Super Sunday inglés. Da la impresión de que los entrenadores de la que alguna vez fue la mejor liga del mundo han quedado rezagados en comparación a sus competidores en España y Alemania. Aún así, encuentros como este muestran que sí hay talento en las islas. Rodgers y Moyes dejan contenido en cada fecha y sus dos equipos están en pleno ascenso. Habrá que seguir su evolución. Los de arriba, tienen que despertar.

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