Liverpool-Manchester United: Crisis en la clase alta

Steven Gerrard guarda en su casa una colección bastante grande de camisetas intercambiadas después de cada partido de su basta carrera, ninguna de ellas es del Manchester United. Así de grande es el North West Derby que enfrenta a los dos equipos más ganadores de Inglaterra. Entre Liverpool y Manchester United acumulan 37 ligas y 8 copas de Europa. El partido entre ambos es quizás lo más cercano a un clásico nacional que puede ofrecer la liga y desde que los Red Devils lograron finalmente superar el número de títulos nacionales de los Reds, la rivalidad se ha intensificado hasta puntos inimaginables hace algunos años.

Ayer en Anfield Road ambos equipos se enfrentaron en el que probablemente era el encuentro más esperado de la jornada. Las expectativas eran máximas. Aún así, el partido fue bastante mediocre y sacó a relucir las distintas carencias de cada conjunto. Hace unos días hablábamos aquí de la crisis que atraviesan los clubes punteros de Inglaterra y el nivel demostrado no hizo más que reafirmar la teoria. El triunfo del Chelsea en la Champions League la temporada pasada no debe esconder una realidad que es evidente: los equipos de élite en la Premier League juegan muy mal al fútbol.

Probablemente el legado más grande de Sir Alex Ferguson es haberle quitado la hegemonía en el fútbol inglés al Liverpool.

Brendan Rodgers ha implementado en el Liverpool el sistema con el que triunfó en el Swansea y ayer no fue la excepción: 4-3-3 con Joe Allen en la base y Luis Suárez como ‘falso 9’. El galés es el jugador más importante del equipo en la gestación y el principal encargado de sacar el balón en cada posesión red, intentando encontrar a los dos interiores por medio de un pase filtrado. Contra el United, estos dos puestos fueron ocupados por Jonjo Shelvey y Steven Gerrard, que se colocaban siempre un escalón por delante del mediocentro, moviendose entre lineas para poder recibir y continuar el ataque. Cuando Allen era presionado, uno de los dos bajaba para poder así ofrecer una descarga en corto y continuar el ataque. Por medio de estos dos movimientos y gracias al gran partido del ex-jugador del Swansea, el Liverpool logró hacerse con el balón y dominar la posesión. Los reds transitaban hacia el terreno rival con bastante facilidad, pero una vez que era superada esta etapa, aparecían las dificultades.

Una vez instalado en 3/4, el Liverpool carece de armas para crear ventajas y generar ocasiones de gol. La circulación del balón es muy lenta y los de Anfield no logran nunca desacomodar a la linea defensiva rival. Por lo tanto, todo queda reducido a las conducciones de Suárez que desesperado por no recibir nunca el balón en condiciones, se ve forzado a retrasar su posición hasta la linea media para, a partir de ahí, intentar batir lineas con su regate o encontrar las diagonales de los extremos con un pase filtrado. Que el uruguayo esté más capacitado, que los propios mediocampistas reds, para hacer esto último muestra la estremecedora diferencia de nivel entre él y los demas. Al día de hoy, el uruguayo está a años luz de sus compañeros y su frustración en el campo es evidente. Si el rival logra anularlo, el Liverpool termina encadenando posesiones larguisimas, pero totalmente inofensivas. Las estadísticas en este caso no mienten: en los cinco partidos jugados hasta ahora los reds han tenido el 56% de posesión, pero sólo han logrado anotar cuatro goles.

Suárez, desesperado, intenta batir lineas en conducción.

Del otro lado las cosas tampoco se veían mejores. Giggs y Carrick (terrorífico doble pivote) eran superados una y otra vez por la presión de los mediocampistas locales y eran incapaces de encontrar a los delanteros. Eso sumado a que Kagawa se situaba mucho más cerca de van Persie que de la linea media terminaba partiendo al United en dos. Además, las veces que se recurrió al balón largo, Skrtel y Agger realizaron un gran trabajo anulando al delantero holandes, que quedaba constantemente aislado. Así transcurrió todo el primer tiempo. el Liverpool dominaba la posesión sin acercarse al área y el United esperaba para contragolpear, pero cuando lograba recuperar el balón no ejecutaba nunca una transición ofensiva decente. ¿El resultado? Un claro 0-0 al final de la primera mitad.

Scholes le cambió la cara al partido

Ambos entrenadores realizaron cambios al comienzo del segundo tiempo que beneficiaron a sus equipos. Por el lado del Liverpool, Suso sustituía un lesionado Fabio Borini, que había pasado desapercibido por la primera mitad. El joven español dotó inmediatamente al ataque red de la chispa que le había faltado y fue un desborde suyo el que desacomodó por primera vez a la defensa mancuniana propiciando el gol de Gerrard. Por su parte, Ferguson sacaba del campo a Nani y daba entrada a Paul Scholes recorriendo a Giggs a la banda, cambio que terminaría siendo decisivo en el dominio del encuentro.

Tras la expulsión de Shelvey el entrenador escocés reconoció una clara oportunidad para generar una constante superioridad numérica en el mediocampo, así que ordenó a Kagawa el retrasar su posición e influir sobre la zona de Joe Allen. El galés al tener que cubrir al ex-jugador del Borussia Dortmund dejaba a Gerrard solo ante Carrick y un inspirado Scholes, que aprovechó ese constante 2 contra 1 para hacerse con el control del partido. El colorado sigue siendo el mejor pasador de la plantilla de Old Trafford, pero la edad le ha quitado velocidad, por lo que sin espacios tiende a ser anulado facilmente. Con este movimiento Ferguson le aseguraba tiempo y espacio para dictar los tiempos del partido y dirigir las posesiones del United. Los red devils por fin lograron encontrar a su potentísima linea de atacantes y las situaciones se sucedieron hasta que Rafael decretó el empate.

Allen con Kagawa, Gerrard con Carrick. Scholes solo.

Rodgers reaccionó quitando a Sterling y metiendo a Henderson recuperando la igualdad en el mediocampo y en el desarrollo del partido. A partir de la entrada del inglés el encuentro volvió a ser parejo, pero en un error de Agger, Valencia hizo gala de su excelente estado de forma, internandose hasta el area chica y provocando un penalti. Gracias al ecuatoriano, el United se llevó una victoria de Anfield que por la mayor parte del encuentro no mereció.

La expulsión de Shelvey terminó condenando a un Liverpool que ha asimilado la idea de su entrenador, pero que no muerde arriba. El United, en cambio, es incapaz de transitar hacia adelante con naturalidad. Es bastante grave que en pleno 2012 el mejor mediocampista de la plantilla siga siendo Paul Scholes. En Inglaterra hay problemas en la cima, veremos si los de abajo los pueden aprovechar.

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