Apuntes de las eliminatorias: Di María, Pizarro y el Hernando Siles

Argentina Colombia 1. Argentina-Colombia: El carril de Rojo

Se enfrentaban las dos mejores selecciones de estas eliminatorias y la expectativa en el Monumental era máxima. Pese a la baja de Messi, las impresionante plantillas de Argentina y Colombia hacían presagiar un gran encuentro y durante los primeros 20 minutos, el partido cumplió con lo esperado. Sabella suplió la ausencia de su máxima estrella con la entrada de Walter Montillo y mantuvo su asimétrico 4-3-3 con Mascherano, Biglia y Di María en el centro del campo. El hecho de contar con 3 jugadores que se desentienden totalmente del trabajo defensivo de su equipo, obliga al jugador del Real Madrid a marcarse auténticas maratones cada partido para dotar a su selección de un nivel defensivo aceptable. Probablemente no haya un jugador en el mundo más indicado que el ex-Rosario Central para realizar esta labor, pero pese a ello Argentina sigue concediendo algunas ventajas cuando defiende.

Di María no puede ocupar dos carriles al mismo tiempo, por lo que Rojo queda constantemente expuesto a un 2×1 del rival.  El hecho de que tanto Farfán como Isla hayan firmado sus mejores actuaciones en estas eliminatorias contra el conjunto albiceleste no es ninguna coincidencia y ayer le tocó a Camilo Zuñiga lucirse desde su posición de lateral derecho. El jugador del Napoli desbordó a su par continuamente y le dejó un gol servido a Falcao que el nuevo delantero del Mónaco falló inexplicablemente cabeceando desviado solo frente a Romero. Del otro lado, Di María recibía constantemente a las espaldas de Carlos Sánchez que volvió a demostrar que es un jugador insuficiente para esta nueva Colombia de Pekerman. Todas las situaciones de Argentina surgieron a partir de su pésimo posicionamiento y sólo la gran actuación de Ospina evitó que los locales se adelantaran en el primer cuarto de hora.

Argentina Colombia

Di María ayuda en el costado contrario. Montillo se desentiende. Rojo queda 1 contra 1.

Luego pasó lo que todos conocemos. En una insólita decisión el árbitro decidió expulsar a Zapata e Higuaín en un cruce que fácilmente podía haber sido resuelto con una amarilla para cada uno. Con 10 jugadores por lado, el encuentro sufrió una dramática perdida de nivel y se llenó de imprecisiones. La entrada de Messi asustó a Colombia que retrasó sus lineas y Argentina se acercó más al arco rival. De hecho, debió ponerse por delante gracias a una gran jugada anulada inexplicablemente por el juez de linea por presunto fuera de juego. 0-0 final y paso atrás para ambas selecciones que ven cortada su brutal evolución de los últimos meses. Habiendo prácticamente asegurado su presencia en el próximo mundial, es muy importante que ambas retomen el rumbo. Brasil está a la vuelta de la esquina.

 2. Bolivia-Venezuela: La cancha del Hernando Siles

Hernando Siles

Azkargorta firmó su mejor planteamiento desde su retorno a la dirección técnica y paró a su equipo en un 3-4-1-2 con Rudy Cardozo como enganche detrás de los dos puntas. Tener dos hombres abiertos le garantizaban a Bolivia una salida de balón fluida. Chávez y Arce se encargaban de darle amplitud al equipo y recibían libres en las bandas haciendo la pausa necesaria para que su equipo lograra juntarse arriba. Cuando esto no funcionaba, Bolivia optaba por un balón largo hacia Martins que intentaba descargar con Cardozo. Ambos mecanismos fueron bastante efectivos, los locales salían siempre y se intalaban en 3/4 con suma facilidad. Del otro lado, Venezuela optó por cederle el balón a su rival e intentar hacer daño a la contra. Estrategia ya típica de los equipos que visitan la altura. Previendo esto, Azkargorta insistió con la idea de jugar con tres centrales para estar protegido ante cualquier perdida adelante. La jugada le salió bien, Venezuela nunca logró crear verdadero peligro a la contra.

De la mano de un gran Chumacero, Bolivia se hizo con el control del partido pero volvió a sufrir las condiciones de su propio campo. El terreno de juego del Hernando Siles es indigno para la práctica del deporte profesional. Resultaría difícil encontrar una cancha en tan mal estado en las categorías más bajas del fútbol europeo. Esto hace que la circulación del balón se haga muy pesada y reduce drásticamente el ritmo de juego. El principal perjudicado es el equipo que tiene el balón la mayor cantidad de tiempo ya que descolocar a la defensa contraria se hace mucho más difícil. Como los rivales se cierran atrás, a Bolivia le cuesta muchísimo generar ocasiones de gol. No fue ninguna coincidencia que los dos goles del partido surgieran a partir de acciones a balón parado. Si Bolivia quiere que su fútbol evolucione, el primer paso tiene que ser mejorar las condiciones de su estadio. De otra forma, repetir lo conseguido hace 19 años y clasificarse a un mundial se hará prácticamente imposible.

 3. Perú-Ecuador: Pizarro y Guerrero merecen un mundial

Pizarro

Por primera vez en muchísimo tiempo, Markarian pudo contar con los cuatro fantásticos y no dudó ni un momento en ponerlos: 4-4-2 con Farfán y Vargas abiertos y Pizarro y Guerrero en punta. Perú empezó el partido con una intensidad propia de quien está al borde de la eliminación y se llevó por delante a Ecuador en los primeros minutos. El golazo de Pizarro encendió Lima, pero poco a poco el maravilloso conjunto que dirige Reinaldo Rueda empezó a demostrar su calidad. Valencia comenzó a meterse en el carril centra, generando superioridad numérica en la zona y haciéndose con el control del encuentro. Reasco aprovechó con mucho acierto el espacio generado por ese movimiento y llegó varias veces a linea de fondo. Además, la enorme movilidad de los dos delanteros ecuatorianos comenzó a crearle grandes problemas a los defensas locales. Rojas caía a banda y Chucho Benítez pisaba el medio campo, despejando la zona para las incursiones de un gran Jefferson Montero. Las ocasiones de Ecuador fueron llegando, pero se toparon una y otra vez con un fantástico Raúl Fernández que no fue la figura del encuentro sólo porque adelante jugaba uno de los mejores jugadores de la historia del país.

Lo de Pizarro fue heroico. Con su equipo metido atrás, cayó a banda una infinidad de veces para poder recibir el balón y permitirle a su selección escapar de la asfixiante presión ecuatoriana. En total inferioridad, el delantero no sólo se las arreglaba para darle un respiro a su equipo, sino que mediante controles inverosímiles y una excelente lectura del juego llegó hasta a crear ocasiones de gol sobre la portería de Alexander Domínguez. Si Ecuador no se lanzó por completo al ataque, fue porque cada recepción de Pizarro causaba pánico en el conjunto amarillo. En el segundo tiempo, a Pizarro se le unió un brillante Paulo Guerrero que comenzó a ganarle todos los apoyos a los centrales ecuatorianos ofreciéndole otra vía de salida a sus exhaustos defensas. Es inevitable preguntarse qué hubiera sido de Perú de haber podido contar con sus dos delanteros estrella más seguido. Por el momento, gracias a los dos, pueden seguir soñando.

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Apuntes del fin de semana: Eliminatorias sudamericanas

Uruguay Paraguay 1. Uruguay-Paraguay: Tabárez arriesga demasiado

La mala dinámica reciente obligaba a Tabárez a cambiar cosas y el ex-entrenador de Boca actuó en consecuencia rompiendo por primera vez el doble pivote que tantos éxitos le había dado. Uruguay se paró en un 4-4-2 en rombo con Diego Pérez como único mediocentro y Lodeiro como mediapunta. La actuación del jugador del Botafogo en el primer tiempo fue bastante destacable. Nico leía con mucho acierto los espacios entre lineas de la selección paraguaya y se ofrecía constantemente facilitando la transición ofensiva de su equipo. Gracias a él, Uruguay se plantaba en el campo contrario con mucha facilidad y le creaba constantes problemas a su rival. ¿El problema? El planteamiento de Tabárez era demasiado arriesgado. Cuando Paraguay lograba salir, Lodeiro no replegaba por lo que Pérez quedaba constantemente en un 1v2 ante Riveros y Oviedo. Al mediocampista del Bologna no le quedaba otra opción que parar las contras con faltas, por lo que rozó la expulsión. Además, con el mediocentro ocupado los centrales quedaban demasiado expuestos ante Valdez y Cardozo. Tabárez estaba jugando con fuego.

Uruguay Paraguay

Con González y Arevalo Ríos, Uruguay recuperó el doble pivote.

Lodeiro había logrado encerrar a Paraguay en su área, pero su pasividad defensiva hacía que cada salida guaraní dejara sin aliento a medio Centenario. Por lo tanto, Tabárez pasó a un 4-3-3 y le pidió a Álvaro González que asumiera una postura mucho más defensiva manteniéndose siempre a la misma altura del mediocentro. Este nuevo esquema hizo que Uruguay fuera más sólida defensivamente, pero también le restó potencial arriba. Lodeiro, ahora recostado en la izquierda, perdió peso en el encuentro y dejó de aprovechar ese espacio en 3/4 que ofrecía el 4-4-2 tradicional paraguayo. Esta tarea debería haber recaído en Forlán, pero el ahora jugador del Internacional de Porto Alegre está lejos de sus mejores días y se mostró demasiado estático durante el encuentro. Paraguay defendía cómoda y los minutos pasaban por lo que Tabárez decidió volver a arriesgar.

Emulando lo que José Mourinho hizo hace unas semanas en Old Trafford, el entrenador uruguayo retiró a Maxi Pereira (lateral derecho) y le dio entrada a Gastón Ramirez para sumar un efectivo extra en el centro del campo (captura). El hombre del Southampton se hizo rápidamente con el control del encuentro y el gol de Luis Suárez no tardó en llegar. El Centenario ya festejaba la victoria cuando Uruguay volvió a pagar por los riesgos tomados. A diferencia de Mourinho, Tabárez se había quedado sin cambios tras la entrada de Ramirez, por lo que no pudo reorganizar su defensa una vez que su equipo se puso por delante en el marcador. Álvaro González fuera de posición, concedió muchísimas ventajas como lateral derecho y Paraguay anotó el empate a 5 minutos del final.

Uruguay Paraguay

Tabárez se quedó sin margen de maniobra para defender el 1-0.

Es imposible saber si, de no darse el cambio de Ramírez, Uruguay hubiera logrado ganar el encuentro. Lo que es seguro es que Tabárez pagó por su erróneo planteamiento inicial al quedarse sin cambios en el momento clave del partido. Por otra parte, es una gran noticia que tras su desastroso comienzo, el ciclo Peluso comience a levantar cabeza en Paraguay. Probablemente no le alcance para clasificarse, pero es importante que su selección vuelva a competir. Un equipo que logró codearse con los más grandes hace menos de 4 años no podía dejar sensaciones tan negativas.


2. Argentina-Venezuela: Farías soluciona los problemas de Sabella

Argentina Venezuela Mencionamos ya en este blog el tremendo reto que tiene Alejandro Sabella al frente de la selección argentina de fútbol. Crear un equipo a partir de una plantilla tan descompensada es un reto mayúsculo, por lo que cada paso del ex-entrenador de Estudiantes se antoja interesante. Lastimosamente el partido de anoche no le servirá para sacar muchas conclusiones. La actuación de su rival no fue seria. Como se encargó de demostrar Markarian en la última fecha FIFA, para complicar a la albiceleste hay que presionarla arriba. Mascherano y Gago no cuentan con las cualidades necesarias para crearse un espacio por si mismos por lo que una presión alta afecta profundamente la salida de balón de su equipo. Venezuela nunca se planteó este recurso. Intimidado por la presencia de Messi, Farías ordenó un repliegue muy bajo que dejaba al doble pivote argentino libre de marcas y solucionaba desde el minuto 0 todos los problemas de Sabella. Era hasta cómico ver cómo Gago recibía, se giraba y tenía todo el tiempo del mundo para filtrar un pase entre lineas. Argentina acumulaba hombres arriba con muchísima facilidad y aplastaba a Venezuela contra su área. Mascherano se hizo el dueño del partido ganando todos los rechaces y ahogando todo intento de salida venezolana. Messi siguió haciendo historia. Fueron 3, pero pudieron ser 8.

3. Perú-Chile: La nueva Roja de Sampaoli

Peru Chile

Tras comandar uno de los proyectos más ilusionantes del continente, Jorge Sampaoli ha tomado las riendas de la selección chilena para comandarla a su segundo mundial consecutivo. En el monumental de Lima, la Roja se paró en un 4-3-3 con Alexis como falso 9 y Beausejour y Vargas como extremos. El delantero del Barcelona se mostró muy participativo durante todo el encuentro, realizando constantemente desmarques de apoyo hacia la zona de 3/4 para ayudar a su equipo en la transición ofensiva. Durante el primer tiempo, Chile mostró un juego muy fluido (a destacar el interesante movimiento de los 3 mediocampistas) y superó a su rival con claridad. Pese a ello se mostraron algunos defectos que en la segunda mitad se hicieron más claros.

Cuando Alexis baja a recibir, ninguno de los mediocampistas carga el área. Esta falencia desaprovecha el arrastre generado por el ex-Udinese y le permite a los centrales rivales seguirlo sin miedo a que alguien ataque sus espaldas. Por otra parte, la ausencia en la formación de un especialista en la zona de 3/4 hace que Chile sea demasiado vertiginoso al atacar y nunca logre juntarse arriba. Que un lateral tan ofensivo como Eugenio Mena nunca haya logrado incorporarse con claridad al ataque es una muestra clara del problema.

Peru Chile

Alexis baja. El central lo sigue. Nadie ataca el espacio.

La solución al primer defecto es fácil y tiene nombre y apellido: Arturo Vidal. El mediocampista de la Juventus es uno de los mejores llegadores del mundo y aprovecha constantemente los espacios generados por Mirko Vucinic en su club. El segundo problema se antoja más complicado de resolver. El triángulo en el medio es innegociable, por lo que Mati Fernández tendría que entrar en el lugar de uno de los dos extremos. Como se pudo ver en el partido, prescindir de Beausejour y su trabajo defensivo es un riesgo demasiado alto pese a su bajo estado de forma. Por otra parte, Vargas significa desequilibrio constante y espacios para el resto de sus compañeros. Sampaoli tendrá que decidir.